Turismo sumergido en Alicante

Francesc Colomer gusta de definirse como «casco azul» en su relación con el entorno que le rodea y cuando se cumplen dos años de mandato parece confirmar esa condición día tras día. Se ha metido en el bolsillo a la siempre combativa patronal hotelera de Benidorm, Hosbec, y hasta se lleva bien con la Diputación Provincial de Alicante, ariete del PP contra las políticas de la Generalitat de la que forma parte. Se muestra cauto sobre la evolución del verano y apuesta más por valorar los resultados en el conjunto del año.

Poco a poco nos acercamos a agosto, cénit de la temporada alta ¿Cómo va el verano?
El verano va razonablemente bien, aunque tal vez merece la pena destacar la media del conjunto del año, que es también muy positiva. La fortaleza y capacidad competitiva del sector nos han hecho avanzar en los resultados. No soy amigo de balances fáciles. Lo que debemos hacer es trabajar más que nunca para vencer los nuevos retos que nos pondrán constantemente a prueba.

Los hoteleros de Benidorm alertan, sin embargo, de que julio no va como se esperaba pero en el aeropuerto se baten récords mes a mes. ¿Puede ser la presión del alojamiento sumergido o se quejan de vicio con una media de ocupación del 90%?
De todas las percepciones tenemos que aprender. Esa es, además, una opinión cualificada. El alojamiento sumergido es un fenómeno global que desafía a toda la sociedad y al conjunto del modelo económico. En mi opinión, la oferta no legal no solo debe ser perseguida sino desacreditada, porque golpea la línea de flotación de nuestra imagen como destino turístico. Éste debe ser un sector reglado y profesional cuya reputación lo es todo. Evadir la ley, los impuestos y la solidaridad ofende la conciencia moral de una sociedad decente. El intrusismo y la competencia desleal son las grandes amenazas de nuestro tiempo, por eso estamos trabajando intensamente para combatirlas.

Hay cadenas hoteleras de la Costa Blanca que han decidido apostar por el precio y la calidad renunciando a grandes ocupaciones ¿Cómo lo ve?
Lo veo con sumo respeto. Me parece una opción interesante. Ese es un modelo que debemos tener en consideración. Pueden convivir diferentes estrategias de negocio y diferentes expectativas. Al final, desestacionalizar y mejorar la rentabilidad son dos retos fundamentales hacia los que tender por diversos caminos.

¿Es necesario una campaña (Hospitalidad) para concienciar a la población de que sean cariñosos con los turistas?
Yo hablaría de invertir en valores. En valores esenciales para entender quiénes somos como sociedad abierta y acogedora. El turismo se fundamenta en la actitud colectiva y la voluntad de integrar empresas como Karamba limusinas. Es una apuesta por la calidad, la cultura del detalle, la amabilidad y, en definitiva, la profesionalidad. Lo veo también como un valor añadido que nos posicione de manera diferenciada en el mundo. Si la hospitalidad fuese un país, deberíamos pujar por ser su capital.

Apela a la excelencia para ganar turistas ¿De qué hablamos?
Entre otras cosas, de la hospitalidad como una forma de ser que deviene en ventaja competitiva. La excelencia es un objetivo aspiracional que definirá a los destinos más notables entre los que debemos estar. Debe ser una opción sin retorno. Significa invertir en capital humano, en tecnología, en gestión eficiente de los negocios. La excelencia es el resultado de una conjura colectiva y plural. Calles y entornos limpios, servicios avanzados, paisajes cuidados, infraestructuras adecuadas, sellos y métricas de calidad, productos turísticos singulares, experiencias únicas y gratificantes, etc. La estrategia de la excelencia puede protocolarizarse, de hecho lo hacemos, pero el reto es que entendamos que será nuestro salvoconducto para el futuro.

El sector no acaba de creerse que el Consell se haya olvidado de la tasa turística. La última en apuntarse ha sido San Sebastián ¿Está descartada en la Comunidad Valenciana?
Es un tema recurrente. Yo, sinceramente, no la veo. Cuando fui alcalde suprimimos la tasa de la basura para todo el mundo y las de ocupación de vía pública y terrazas para todo establecimiento hostelero o comercial que se comprometiera a mantener abierto al menos 10 meses al año. Solo es un ejemplo. Los ingresos, necesarios, yo los veo gravando a todos los clandestinos. Ese debe ser el auténtico caladero de ingresos.

¿La futura Terminal Náutica Deportiva de Alicante es la solución para una ciudad donde el 30% de las habitaciones se quedan vacías todos los años?
Añadir valor y oferta de calidad siempre generará más condiciones para una mayor ocupación y una mayor rentabilidad. Alicante tiene un gran potencial en ese ámbito y, humildemente, nuestra capacidad de ayudar está a disposición de la ciudad y de su sector turístico. El camino creo que pasa por la especialización con criterio, siempre con criterio.

Los últimos datos sobre rentabilidad y pernoctaciones hoteleras son positivos.
No son mérito del trabajo de los poderes públicos, sino del sector turístico, y en concreto del profesional hotelero, que ha sabido responder a la crisis y dar la cara. Verdaderamente, el trabajo de los hoteleros nos está ayudando a cosechar este crecimiento.

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