Casas de Lujo en Sitges

Sitges es conocido en toda Europa por los importantes vestigios de sus asentamientos neolíticos, así como por el amplio registro de la presencia romana en el lugar. Sin embargo, a inicios del siglo XVIII entabló una relación comercial con América que influiría inadvertidamente en la consolidación de una identidad cultural que amalgama lo catalán y lo valenciano con matices andaluces y portugueses (por vía de la Isla Cristina), e igualmente con aires griegos y franceses provenientes de sus ciudades hermanas (Andorra, Monembassia y Bagnères de Luchón) que se reflejan en la obra de artistas como Arcadi Mas i Fontdevila o el pintor catalán Santiago Rusiñol quien estableció allí su residencia de verano, incidiendo en un gusto y un estilo que aun hoy puede apreciarse en muchas de las casas de lujo en Sitges.

Al amparo de este influjo artístico, la villa se convirtió en un renombrado centro de la contracultura hippie de los 60 en toda la península ibérica, llegando a ser conocida como la Ibiza en miniatura, debido a que el boom económico que experimentó España en aquella época, transformó la economía de Sitges hasta entonces basada en la pesca, el vino de malvasía, y el cultivo de trigo, algarrobo y palmito- en un inmenso complejo turístico y vacacional.

Imagen de casas de lujo en Sitges.

¿Por qué invertir en casas de lujo en Sitges?

Para nadie es un secreto que Sitges ha sabido mantener la estabilidad y la seguridad económica de su sector inmobiliario a pesar del bullicio y el desenfreno propio de toda comunidad turística, y esto no solo se debe al embriagador éxtasis que ofrecen sus confortables instalaciones turísticas, o a la exuberante belleza de sus 17  playas enmarcadas por el Parc Natural del Garraf; sino también por su proximidad al Aeropuerto Barcelona-El Prat, lo cual ha despertado el interés de hombres de negocios, así como de diversas personalidades del espectáculo mundial en torno a propiedades tan sofisticadas, ostentosas y redituables como las que caracterizan a las ciudades más costosas de Europa.

Esto se debe en muy buena medida, a que a diferencia de otras regiones turísticas de Europa, en Sitges se cultiva el talento artístico en instituciones como el Palacio y Museo de Maricel, el Museo Cau Ferrat, o el Museo Romántico Can Llopis; lo cual ha decantado en un gusto refinado y bohemio que se refleja en el diseño arquitectónico de sus casas de lujo, con detalles que se preocupan por conservar lo clásico y lo mediterráneo, pero que al mismo tiempo no temen a la hora de incidir en el minimalismo, el expresionismo, en el Art Deco, o simplemente en el excentricismo contemporáneo más propio de las mansiones de los Hamtons que de los lujosos chalets en Sitges.

Desde luego, esto solo se logra comprender completamente cuando se degusta una copa del vino de malvasía que se elabora en Sitges, y que se sirve fundamentalmente con el postre. Esto se han convertido en una tradición entre los residentes y propietarios más cosmopolitas, quienes cada año adquieren las casi 4000 botellas de vino que aun hoy se producen en el Hospital San Joan Baptista, el cual continua cultivando la uva de malvasía (cuyo nombre proviene del puerto Peloponeso de Monemvasia) en sus propios viñedos, para luego prensarla de acuerdo a métodos tradicionales y añejar el mosto en sus famosas barricas, donando todo el producto de esta labor a obras benéficas.

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