Un Papa inolvidable

Conocí al Papa personalmente en 1962. Siempre lo admiré. Salvó a muchos hebreos durante la SGM. Trató de conciliar a hebreos con cristianos. UN PAPA INOLVIDABLE. Lo conocí personalmente. Fue durante una visita que hice en el Vaticano en la primavera de 1962. El PAPA JUAN XXIII (ANGELO GIUSEPPE RONCALLI), merece ser canonizado. En cambio, el tiempo, demostrará que Juan Pablo II, no está a la altura del pontífice lombardo. Es una pena que en un mismo acto aparezcan ambos con los mismos valores. Juan XXIII en sus cinco años de pontificado, hizo todo natural que asombra el que haya resultado tan revolucionario en su momento; para ello utilizaba el idioma de un padre y pastor que atiende a su rebaño. “En casa están vuestros hijos. Acarícienlos y díganles ‘estas son las caricias del papa”’, expresó Juan ante los vítores de una multitud de personas que portaban velas en la Plaza de San Pedro en octubre de 1962. Conocido como el Papa bueno, planteó un nuevo catolicismo con el Concilio Vaticano II, lo que definió su papado. Uno de los logros del Concilio, fue la autorización para utilizar los idiomas vernáculos y no el latín durante misas para que el pueblo, en su conjunto, entendieran lo que leían. Postuló además una mayor participación de los fieles laicos en la vida de la iglesia y renovó las relaciones entre los católicos y los judíos. Asimismo, hizo salir a la luz las divisiones entre los católicos conservadores y tradicionalistas y el ala más progresiva de la iglesia, la cual se mantiene hasta hoy. Durante la SGM Roncalli fue el enviado del Vaticano a Turquía , y se le atribuye haber salvado a miles de judíos que huían de Europa al falsificar sus certificados de nacimiento. Posteriormente, fue nombrado embajador en Francia justo después de su liberación. Aparte del Concilio Vaticano II, Juan es quizás mejor conocido por su última encíclica “Paz en la Tierra”, emitida a raíz de la crisis de los misiles en Cuba, que se había detonado apenas tres días después de que comenzara el Concilio. El documento elaboró un nuevo tipo de enseñanza de la iglesia como promotora de la paz mundial. Fue la primera encíclica que se dirigía no sólo al clero, sino a “todos los hombres de buena voluntad”, toda una señal de la apertura de Juan hacia el mundo afuera de los muros del Vaticano. “Era un hombre capaz de transmitir paz” — dijo Francisco a una delegación de, Bérgamo, la ciudad natal de Juan
jacobo saul rabin, casado tres hijos, setenta y dos años de edad, experiodista, enfermero activo.
Tengo por hobbies: la historia, el cine, la escritura, las biografías.

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