Fantasías eróticas

Una fantasía es una representación imaginaria de los deseos conscientes o inconscientes de un individuo. Las imágenes, ideas o sentimientos que la mente produce, generan una emoción y una excitación principalmente sexual.

Una fantasía es una representación imaginaria de los deseos conscientes o inconscientes de un individuo. Las imágenes, ideas o sentimientos que la mente produce, generan una emoción y una excitación principalmente sexual.

Sin embargo, las fantasías no sólo son sexuales, pueden estar relacionadas con diferentes aspectos del deseo y el placer. El término proviene del alemán “phantasie”, concepto desarrollado por Sigmund Freud para designar la imaginación.
Cómo viven las mujeres sus fantasías eróticas
Diferentes investigaciones han comprobado que cuanta mayor es la capacidad fantaseadora de las mujeres, mayores son sus sensaciones eróticas y mejores sus orgasmos.

De hecho, un número de mujeres similar al de hombres (71%) fantasean durante el coito, sobre todo en situaciones donde el objeto de la fantasía puede ser otro hombre, una mujer o, más común, la propia pareja situada en un contexto erótico diferente.

Un periodista pasa un año en el oeste de los EE.UU realizando una serie de reportajes. Regresa a Madrid y en menos de 24 h dos mujeres aparecen en su vida y en su casa. Días que se hacen largos en un invierno frío. La novela vive el momento, el instante de las relaciones de esas dos mujeres con el periodista, mientras él nos va contando su experiencia americana a través de un diario escrito de lo vivido. Presente y pasado juntos en un viaje triangular donde el conductor del relato -Eduardo- va descubriendo en golpes narrativos de gran intensidad su otra vida. Un desenlace inesperado pone a Charo y Raquel -las mujeres que viven con él la experiencia de Madrid de 1986- en un dilema donde cualquier justificación es un argumento duro y difícil de explicar. Algo ha ocurrido en el tiempo de convivencia juntos. Algo que moverá sus vidas para siempre.

En las fantasías eróticas, la imaginación se dispara y prepara situaciones más o menos reales que, habitualmente, la persona no se atrevería a hacer. Es ese componente ficticio e irreal lo que hace atractivo algo que en la práctica puede no serlo para el sujeto.

Me permito re pensar junto con ustedes cuánto hay de mandato y cuánto hay de deseo, cuantos varones son pocos felices al tener que sostener matrimonio que en realidad los une el patrimonio. Cuántos varones no son considerados dentro de esta cultura como tales si no tienen sexo con mujeres aunque les desagrade, el mandato del hombre proveedor de los bienes y sostenimiento de la familia junto con esto la depresión profunda cuando se encuentran despedidos de su trabajo.

Creo que es un tema por demás complejo y que la lucha por la liberación se tiene que dar codo a codo y es cultural ya que los mismos varones machistas son criados por mujers que sostienen estos mandatos.

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