“Un día precioso y reluciente junto al agua, con la luz marina nítida y clara. Qué cosa tan extraña es el mar. ¿Pero acaso es menos extraño el cielo? Este mundo y todos nosotros, Robinsones que hemos naufragado en él”…

La realidad me indica que si me esfuerzo lo suficiente puedo llegar obtener lo que me proponga obtener, la única excusa de no obtenerlo sería mi culpa y falta de disciplina. Entonces ¿Por qué necesito a Dios?