EL HADA MADRINA. TERCERA PARTE

Al final la verdad triunfa, solo en los cuentos de hadas.

Todo parecía perfecto, ahí no había nada que fuera feo o desagradable, todo era maravilloso, más precioso que si se tratara de un cuento de hadas, y en esas estaban el príncipe y su prometida cuando de pronto aparecieron en la puerta principal cuatro damas: una era hermosa como las Hadas, y más elegante que las reinas y princesas que pululaban por palacio, pero las otras tres eran más feas que la más fea de las sirvientas y las pordioseras del reino. 

La futura princesa se quedó de piedra, y al punto recordó su promesa y supo que no tenía más remedio que cumplirla, ya que sabía muy bien que nadie puede escapar del furor de las Hadas cuando éstas se sienten ofendidas y deciden vengarse. Además, había dado su palabra, y aunque el príncipe y la reina se opusieran, ella tendría que dar la cara y sentar a sus convidadas especiales a su lado en el banquete de bodas, o retirarse de palacio sin haberse casado. 

El príncipe también se quedó de piedra al ver a aquellas fealdades en la puerta de palacio esperando ser invitadas a entrar como convidadas especiales, y, en lugar de negarles la entrada, las hizo pasar presa de la curiosidad.

-         ¿Quienes son? – le preguntó a su novia.

-         Mis más queridas amigas y mi Hada Madrina – respondió la muchacha sin inmutarse – ellas nos acompañaran en la mesa presidencial. 

El príncipe no parecía oír a su próxima esposa, pues seguía embargado ante tanta fealdad. 

-         Pues que sean bienvenidas, pero, dime ¿Por qué las has invitado?

-         Porque se lo prometí a mi Hada Madrina.

-         ¿Y por qué se lo prometiste? 

El príncipe estaba como atontado ante tanta fealdad y no dejaba de preguntar bobadas, por lo que la muchacha no tuvo más remedio que coger al toro por los cueros y decir toda la verdad. 

-         Porque en realidad ellas son las que hilaron los guantes, la estola y el tocado que le regalé a la reina, tu madre, el día de su aniversario.

El príncipe estaba tan confundido que no sabia si enfadarse o reír por lo que estaba pasando, así que en lugar de eso preguntó: 

-         ¿Y como se llaman?

-         Yo, dijo el Hada Madrina, me llamo Dey, y ellas son Lot, Zot y Pot.

-          ¿Y cómo es que son tan feas, es decir, como es que Lot tiene el labio tan grande, Zot los ojos tan estrábicos y pequeños y Pot las manos y el trasero tan gigantescos?. 

El Hada Madrina sonrió y respondió: 

-         Porque son las mejores costureras del mundo. Lot tiene el labio grande de hilar. Zot tiene los ojos pequeños y bizcos de tanto enhebrar y Pot las manos y el trasero tan grandes de tanto estar sentada en la rueca. 

-         Pues entonces, dijo el príncipe mirando a su futura mujer -, me alegro del engaño, y espero que mi esposa nunca toque el hilo, la aguja y la rueca. 

Y así la muchacha cumplió su promesa, y el Hada y sus primas se sentaron en la mesa principal. Y el príncipe y la princesa fueron felices el resto de su vida.

Fundas nordicas baratas

 

Deja tu comentario debajo

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.