El Ganar-Ganar en las empresas agropecuarias

Es necesario y urgente que los agroempresarios, sin tomar en cuenta su tamaño y actividad, se dediquen a revaluar y rediseñar sus hábitos en la manera de dirigir sus emprendimientos, empresas, fincas, haciendas, chacras, etc.

El sector agropecuario maneja sus “negocios” con una clara tendencia a Perder-Ganar o a Perder-Perder.

Un negocio Perder-Ganar implica que uno de los involucrados debe resignarse a perder, mientras observa como la otra parte se alza con el triunfo o ganancia. Unos atribuyen esto al “capitalismo salvaje”, sin embargo, yo lo atribuyo a un sistema educativo carente de valores. El dinero poco o nada tiene que ver con “aprovecharse” del otro. Lo dijo Mahatma Gandhi “El capital no es un mal en sí mismo. El mal radia en su mal uso”. En la “mala práctica empresarial” que no consta en ninguna ley o manual de procedimientos, entran más bien en juego los que denomino “anti-valores”: la ambición, la codicia, la envidia, el egoísmo. Una persona “cultiva” esos anti-valores con o sin dinero. Lo hace, con o sin poder.

La Nueva Educación Rural debe visibilizar esta problemática, porque las personas del campo perciben que solo cabe la práctica Perder-Ganar, donde se convierten en el que gana o en el que pierde. Recordemos que es el mal uso del dinero donde está la maldad. No está en el hecho de querer obtener ganancias por nuestro esfuerzo y sacrificio. 

Cuando un intermediario no paga el precio adecuado al productor, con cualquier justificativo, estamos en una relación de negocios Perder-Ganar. Cuando un propietario de empresa no paga un sueldo adecuado y apegado a la ley a sus empleados, estamos frente a una situación Perder-Ganar. Cuando la educación rural no cumple su rol transformador, debido a contenidos inadecuados y poco útiles, el sistema Perder-Ganar se “aprende” en las escuelas y en los colegios.

Cuando una de las partes pierde siempre, se genera una resistencia que muchas veces no es identificable por parte del que siempre gana. Vamos a analizar el ejemplo del dueño de la empresa agropecuaria, que podría ser una finca. El momento que no le paga un sueldo adecuado a sus empleados, éstos no estarán motivados a generar “crecimiento” del negocio. No les importará si la finca produce más o menos. Ellos siempre sentirán que su esfuerzo no es reconocido de ninguna manera y con el tiempo, seguramente comenzarán a “boicotear” su propio trabajo. Debemos entender que tarde o temprano, la mala práctica empresarial del Perder-Ganar, termina transformándose siempre en Perder-Perder.  Esa finca al no producir más, posiblemente tenga de desistir de contratar cierta cantidad de personal, o en casos extremos de todo. Pierde el finquero que recibía ingresos de esa tierra cuando era productiva, y pierden los trabajadores cuando sus plazas de empleo desaparecen.

En la mala práctica del Perder-Perder, las cosas son más graves aún. Muchas personas debido a sus experiencias negativas, han adquirido el mal hábito empresarial de preferir “que nadie gane”. Con la premisa “si yo no gano, no gana nadie”, muchas iniciativas han “nacido muertas”. Aquí nos enfrentamos a una actitud de temor frente al cambio muy marcada. Donde las partes generalizan y creen que todas sus experiencias van a resultar en malos resultados. Es como si las personas a propósito quisieran desconocer que sus fracasos pasados, les dejaron lecciones que seguramente no van a querer repetir, no al menos de modo consciente.

Cuando alguien de una comunidad llega con una idea, casi siempre existen personas dedicadas exclusivamente a “dinamitar” las propuestas. Tendrán como todo “mal empresario” justificativos para su accionar. Muchas buenas ideas de emprendimiento se han perdido por estos “atrasapueblos” que prefieren “No hacer nada”, en lugar de “Intentar algo”. Los grupos, organizaciones, asociaciones, gremios, tienen siempre “infiltrados” a uno o varios de estos “oscuros personajes”. La recomendación: Aléjelos, lo que más pueda.

La nueva formación empresarial agropecuaria debe incluir la Buena Práctica del Ganar-Ganar. Todos podemos ganar siempre en el mundo de los negocios. Solo basta negociar los términos de esa ganancia, teniendo en cuenta que no siempre ganaremos por igual, pero siempre ganaremos. El crecimiento y el triunfo de un agronegocio está en la manera como concebimos la distribución de las ganancias. 

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