Los 10 errores frecuentes del agroempresario rural

Los niveles de pobreza de la mayoría de habitantes del sector rural son alarmantes. Los campesinos son un segmento empresarial cuyos niveles de gestión son precarios. Del libro “Las Reglas de Oro para el éxito empresarial agropecuario” he tomado algunas ideas para mostrar los errores comunes que cometen.

1. Los campesinos (no es un término peroyativo, es una manera de llamar a quienes viven en el campo; como a quienes viven en la ciudad, se les llama citadinos) no aceptan que sus actividades son una empresa. Si revisamos el concepto de empresa, nos daremos cuenta que la agricultura, la ganadería y la agroindustria, son en esencia: empresas. 

Bajo esta falsa premisa de no aceptarse como empresarios, los campesinos no trabajan como tales, es decir, no utilizan las herramientas que otros segmentos de la producción utilizan desde hace décadas. El marketing, la publicidad, la comunicación social, la inteligencia de mercados, etc., son algunas de esos instrumentos que elevarían la eficiencia del trabajo en el campo. La computadora es vista por la mayoría, como un artículo de uso doméstico, útil solo para la realización de las tareas de los hijos y para ver perfiles en las redes sociales.

Y a qué se debe que el campesino no se vea como lo que es, un empresario?. La respuesta es simple: a la educación que recibe desde las tres corrientes del aprendizaje: la formal(dada en escuela, colegio, universidad), la informal (dada por el medio que les rodea) y la No formal (dada por sus padres según sus posibilidades y prioridades).

La cruel verdad es que la educación rural proviene de la ciudad. Allá se definen contenidos y estrategias. El campesino no ha recibido jamás educación financiera que le mostrara las posibilidades ciertas de desarrollo que posee si orientara de otra manera su empresa. No se aprovechan las inmensas potencialidades que brinda contar con espacios físicos distintos a los de la ciudad.

2. Con esta “mala educación” el campesino no conoce lo que es un ahorro programado y de qué manera le podría beneficiar. Mucho menos conoce de opciones de inversión que multiplicarían sus recursos, y le permitirían acceder a esa vida llena de prosperidad, que cree solo existe en la ciudad.

3. El campesino es “mal educado” por “las tres corrientes” como un ser individualista y con una paranoia que bordea en lo absurdo, respecto al trabajo en equipo. La desconfianza es latente incluso a nivel de su propio núcleo familiar y cuando se trata de su comunidad la cosa es más grave aún.

4. Ese individualismo refuerza un comportamiento “egocéntrico” que le convierte en un ser “sabelotodo”. Está impedido de recibir con buena manera los consejos de otros. Y si esos otros, por ejemplo, son profesionales jóvenes, su actitud de rechazo es más notorio.

5. La gente de campo tiene pavor al cambio. Mantienen su “zona de confort” bastante rígida y sin alteración alguna por mucho tiempo. No se atreven a aprender cosas nuevas, porque como lo “saben todo” anticipan siempre el fracaso de las cosas nuevas. Muchos de ellos son personas a los que llamaría “zombies” puesto que solo esperan la muerte física de sus cuerpos, porque su fuerza mental y espiritual murió hace rato.

6. Los pobladores rurales manifiestan un marcado rechazo a aprender el uso de la tecnología. Es como si les diera igual que sus fincas producieran solo para la subsistencia de sus familias, en lugar de producir para hacer de su empresa agropecuaria la oportunidad para vivir bien. Es frecuente oirles decir: Soy peleado con la tecnología. Ni el teléfono celular a veces se atreven a usar.

7. Uno de los errores más “atrasapueblos” en el sector rural es el inmediatismo. Las personas quieren disfrutar de los beneficios de un “pequeño sacrificio” en poco tiempo. No pueden esperar. No les gusta esperar. 

8. Los campesinos no diversifican sus actividades, mucho menos sus inversiones. Dedican el mayor tiempo de su día a las actividades de la producción, olvidando las fundamentales, las de la comercialización. No buscan nuevos mercados, no agregan valor a sus productos, no promueven sus empresas o negocios.

9. La gente de campo desconoce el poder de la unión. Está siendo educado para ignorar sobre lo que representa el mercado bursátil como una herramienta de desarrollo rural increíblemente poderosa. Cuando el campesino descubra que su pequeño capital unido a otros pequeños capitales, através de diversos mecanismos financieros puede permitirle liberarse de la esclavitud de la pobreza, será capaz de demostrar que su capacidad emprendedora es tan grande como la de cualquier citadino.

10. Esta “mala educación” ha alejado al campesino de su familia, puesto que lo mantiene esclavizado en duras tareas, sin poder disfrutar de los seres a los que tanto ama. Si le dieramos la educación rural correcta, no proveniente de la gran ciudad, y que incluya una formación en valores y educación financiera rural, las posibilidades de descubrir “el tiempo libre” será una maravillosa experiencia para millones de personas.

Visita mi blog:

http://acresecuador.blogspot.com

Deja tu comentario debajo