Educación holista para la paz

La paz es un concepto muy utilizado en discursos políticos, propuestas filosóficas e, incluso, corrientes artísticas. Si bien es cierto que todo ser humano carga con un entendimiento que lo lleva a intuir a que se refiere este concepto, explorar sus características y expandir su explicación es muy importante para poder trabajar en pos de una cultura de paz. De esta manera será más fácil tener una imagen clara de hacia donde queremos ir. EDUCACION HOLISTA PARA LA PAZ

Ramon Gallegos Damián

Guadalajara 2016

 

Es innegable el estado de violencia que existe en nuestro mundo. Guerras, conflictos, peleas. Degradación ambiental. Todo esto ha creado un sentido de urgencia para encontrar la manera de salvarnos de nosotros mismos. Desde las naciones hasta en las escuelas vemos los estragos de esta consciencia depredadora: invasiones injustificadas en medio oriente o, incluso los caso cada vez más frecuente de bullying en las escuelas.

El problema ha sido que no nos hemos enfocado en eliminar el conflicto, sino que hemos querido acabar con la violencia con más violencia. Cada año el presupuesto bélico aumenta y avanza (si es que se puede describir como “avance”) la tecnología bélica. Esta idea de acabar con la violencia a través de la violencia crea un circulo vicioso alimentado por el rencor del cuál es muy difícil salir. Las victimas se vuelven verdugos y el ciclo de sufrimiento se extiende indefinidamente.

Esa no es la solución. Debemos enfocarnos en crear paz. Desde la educación holista pensamos que la paz se logra enfocándonos en la paz: generar estrategias, medios y actividades que cambien la consciencia de la gente. Es así que debemos investigar cuáles son aquellas características que hacen a un individuo, a una comunidad y a una sociedad pacíficas por naturaleza. De esta manera se consigue una verdadera paz genuina.

Para esto, la dimensión espiritual es muy importante. Debido a que los seres humanos son seres integrales, se debe tener un modelo de paz que sea consciente de estas características. La educación holista considera al ser humano como una sinergia de dimensiones diversas con un corazón espiritual. La espiritualidad es el campo desde el que se da la verdadera comprensión, el verdadero discernimiento. El verdadero sentido de interconexión. Es en esta consciencia que se da la verdadera paz.

Este ensayo describe cómo podemos guiar a la humanidad hacia una cultura de paz, la importancia de la espiritualidad en este proceso, y las características de aquellos agentes de cambio encargados de esta tarea. Comprender conceptualmente qué es la paz nos ayudará a dirigir los esfuerzos de una manera hábil para lograrlo.

 

El estado de la paz en el mundo

            El conflicto actual se encuentra de muchas formas. La violencia se da de manera burda, como en los conflictos armados: guerras, terrorismo, la situación de violencia que vivimos actualmente en México. Se da también en nuestra relación con el medio ambiente volviéndose alarmante la velocidad de la degradación ambiental y la desaparición de especies. Incluso se da en las escuelas, con la práctica cada vez más común y alarmante del bullying.

            Existen, también formas más sutiles de violencia que podemos encontrar en la cultura en la que vivimos. La poca cordialidad, las ofensas y groserías, los conflictos e intrigas en los lugares de trabajo, son también producto de una violencia que se ha vuelto sistémica y que ha moldeado la mente de muchos seres humanos a lo largo de la historia.

            Es innegable que existe mucho terreno por recorrer para contar con una verdadera paz mundial.

            Nuestra cultura ha generado personas egoístas. Y este es el gran problema; personas egoístas que sólo piensan en sí mismas. Si hay algo que les moleste, reaccionan de manera negativa. Y si hay algo que deseen conseguir, buscan obtenerlo de cualquier manera.

            La cultura en la que vivimos nos sabotea. La idea de estar siempre en una competencia hace que veamos a los demás como rivales. El relativismo y el nihilismo inhibe la comprensión de una ética global perenne. Alguien con esta visión egoísta ha cortado su lazo espiritual con los demás, quedando así mutilado. Esta acción crea un gran sufrimiento, porque quienes se deshacen de su corazón espiritual quedan incompletos, mancos y heridos.

            Estamos pasando por una edad de hielo del corazón humano. Si no somos cuidadosos, este dogma se convertirá en un circulo vicioso que terminará de acabar con la vida en la tierra. Nos queda poco tiempo para rescatar nuestro hogar planetario, y este rescate significa indudablemente acabar con la era del individualismo.

            A pesar de todos estos conflictos, hemos avanzado enormemente como humanidad a lo largo de la historia. Enfocarnos solamente en nuestros problemas puede resultar desalentador. Por eso es importante ser conscientes de nuestros triunfos. Actualmente hay una esperanza de vida más alta, avances en ciencia y medicina que permiten a más personas tener una mejor calidad de vida. Los avances tecnológicos facilitan el trabajo y la comunicación. Incluso hemos avanzado enormemente en el campo de la justicia social, acabando con la esclavitud, el racismo y luchando por la equidad de género. Ser conscientes de esto es importante ya que nos da confianza en que si podemos mejorar como seres humanos.

            Tenemos la capacidad colectiva para resolver los problemas de nuestro tiempo.

            Sin embargo, es necesario continuar con la evolución de la consciencia para lograr estados de mayor bienestar para el mayor número de personas. Los países que actualmente cuentan con bienestar tanto material como social siguen desenado tener una mayor estabilidad interior. Una mayor paz interna. Es por esto que señalo que la paz, como expresión de una comprensión espiritual verdadera, es el fin último de la acción humana y el medio a través del cual resolveremos nuestros conflictos.

            El descubrimiento de nuestra interconexión en el mundo se vuelve cada vez más claro para más personas. Actualmente es evidente que las sociedades más integradas y con mayor sinergia gozan de mayor bienestar. Esta interconexión no sólo incluye la relación entre seres humanos, sino también entre estos y la naturaleza.

            Tener una consciencia de interconexión es necesario para generar una cultura de paz y para permitir la colaboración. Gracia a la tecnología y al desarrollo de la consciencia hacia un meme verde (en la espiral dinámica) hemos podido resolver viejos conflictos y enfocarnos en generar ambientes de paz.

            Nuestra tarea ahora es construir la aldea global. Así como se ha visto una revolución científica y tecnológica, debe haber una revolución en el conocimiento de nuestro ser. Debemos poner todos estos años de sabiduría sobre la paz al servicio del mundo. Y la educación holista es optimista en que podremos lograr esto.

Describiendo la paz

            La paz es un concepto muy utilizado en discursos políticos, propuestas filosóficas e, incluso, corrientes artísticas. Si bien es cierto que todo ser humano carga con un entendimiento que lo lleva a intuir a que se refiere este concepto, explorar sus características y expandir su explicación es muy importante para poder trabajar en pos de una cultura de paz. De esta manera será más fácil tener una imagen clara de hacia donde queremos ir.

            Comúnmente, existen definiciones de paz: la negativa y la positiva. Ambas se refieren a características diferentes que emanan de un estado de paz, pero diferenciarlas nos ayuda a ubicar el nivel de conciencia de los esfuerzos que se llevan a cabo para acabar con el conflicto.

            La paz negativa está asociada a la ausencia de conflicto directo, a la ausencia de conflicto armada y de muertes violentas. Es el concepto de no-guerra. Podemos hablar que hay paz entre dos ejércitos que han declarado una tregua, o en una zona donde los secuestros y la delincuencia haya disminuido. Se refiere, entonces, al entendimiento de paz como un entorno donde no existe peligro inminente a la integridad física. En general, este es el entendimiento desde el que se han centrado las decisiones políticas y sociales convencionales. El comité de desarme de la ONU y muchos otros organismos internacionales trabajan para traer paz a través de la disminución de los conflictos armados.

            Por otro lado, la paz positiva es un entendimiento de la paz como ausencia de cualquier tipo de conflicto, sea armado, social, o interpersonal. Es un entendimiento de la paz como eje rector que resolverá los problemas estructurales de violencia. Es desde esta concepción que se trabaja para acabar con la violencia de género, la discriminación o el lenguaje ofensivo. Si utilizamos la espiral dinámica, podremos observar que la paz positiva ha sido el objetivo de aquellos activistas que actúan desde este estado de conciencia. Se trata de resolver, entonces, también aquellas muestras de violencia subjetiva que aparecen tanto en lo individual como en lo colectivo.

             Un entendimiento integral de la paz desde la educación holista trabajará para conseguir una armonía en los seres, tanto consigo mismos como con los demás. Queremos que tanto la violencia aparente como la interna se desvanezcas. Buscamos resolver los problemas urgentes de conflicto armado utilizando dispositivos objetivos y estructurales como la política, los acuerdos internacionales y los reglamentes locales para impedir nuevos brotes de violencia y acabar con los existentes, pero también hacemos uso de la educación, el diálogo y las prácticas contemplativas para desvanecer la violencia interna.

            Así, queremos que los seres humanos se den cuenta que forman parte de una sola familia humana. Queremos formar un mundo sin fronteras y sin conflicto. Un hogar donde exista la oportunidad de conocernos, compartir y dialogar. Este intercambio se hará desde una experiencia de interrelación interna, desde el discernimiento de nuestra unidad.

            Para esto es necesario que exista un desarrollo del amor como elección consciente y voluntaria. Desarrollar una consciencia donde nazca de manera natural un cuidado sincero para los demás. Como en muchas otras áreas de la vida, el amor necesario para que se de esto debe ser aprendido. Aprender a amar es una necesidad que trasciende fronteras, edades y niveles económicos. Es un proceso que debe ser especialmente cuidado para que pueda ser transmitido culturalmente.

            Algunas escuelas filosóficas pretenden exponer al ser humano como violento por naturaleza y critican la idea de la paz. Sin embargo esto es así. Si los seres humanos fuéramos violentos por naturaleza ya no estaríamos en este mundo. El desarrollo del ser humano a lo largo de la historia se ha caracterizado por un esfuerzo continuo por disminuir los niveles de violencia hacia estados de mayor paz y bienestar. Sin embargo, es innegable que actualmente vivimos en un estado crítico donde es preciso resolver los últimos vestigios de violencia para poder sobrevivir como especie. El interés mundial por que esto no suceda es muestra de que nuestra naturaleza pacífica nos llama y nos está guiando.

            En cambio, la violencia es un indicador de que algo salió mal en el desarrollo del ser humano. Ya sea en la interacción familiar o en el ambiente social, tal vez en los valores culturales, pero no como una característica verdadera del ser humano. Si los primeros indicios de violencia del niño no son tratados con sabiduría por los padres o los demás miembros de la comunidad, es inevitable que la confusión sobre la naturaleza de este sentimiento crezca y se convierta en un hábito en la mente.

            Es así que la definición de paz puede entenderse como una conjunción de desarrollo, derechos humanos, democracia y eliminación del conflicto armado. Es un concepto amplio que incluye varias dimensiones. Estas dimensiones se manifiestan, a su vez, en áreas tan amplias de la vida como la seguridad, la educación y los medios de comunicación. El modelo de los cuatro cuadrantes nos puede ser especialmente útil para saber identificar todas las áreas en las que la paz se manifiesta.

            En el cuadrante individual subjetivo podemos ubicar a la paz como bienestar interior. Sentido de interconexión. Es aquí donde se nota con más claridad el papel de la espiritualidad. La paz interior se transforma en símbolos, metáforas, sentimientos, emociones. Todo aquello que lleva al ser humano a valorar la paz como uno de los más  preciados valores.

            En el cuadrante individual objetivo tenemos a la paz como valor que elimina nuestras expresiones agresivas. Aquí pueden entrar técnicas como la comunicación no violenta y las estrategias para reducir el estrés. También es importante integrar la paz como estado de bienestar del cuerpo físico.

            A su vez, en el cuadrante colectivo subjetivo podemos ubicar a la paz como principio generador de cohesión y significado conjunto. Aquí podemos hablar de una cultura de paz, una cultura que genere símbolos, tradiciones y referentes comunes referentes a la paz como estado de consciencia.

            Por último en el cuadrante colectivo objetivo podemos ubicar a todo lo que conforma un marco normativo necesario para que exista la paz entre individuos. Tratados internacionales, acuerdos de derechos humanos. Normas y leyes que regulen la acción humana con el fin de evitar nuevos conflictos y disminuir la violencia.

            Una verdadera cultura de paz deberá incluir y fomentar estos cuatro aspectos, ya que de lo contrario los esfuerzos serán limitados para conformar mejores relaciones humanas. Es, precisamente, porque la cultura de paz trata con seres humanos que debe contemplar sus características y volverse holista. Es por ello que la paz es una cuestión transdiciplinaria ya que incluye conocimiento no sólo científico, sino también subjetivo y contemplativo.

            Es por ello que es necesario formar instituciones que tengan este entendimiento amplio de la paz para poder generar estrategias de intervención social efectivas. Actualmente existen muchos esfuerzos en este sentido que resultan sumamente inspiradores: desde asociaciones no gubernamentales hasta grupos de diálogo de individuos en internet, la concepción de la paz como algo que trasciende las concepciones clásicas superficiales y se impregna de espíritu están ganando terreno. Una herramienta muy importante para que se de este diálogo ha sido la tecnología, que en estos casos ha sido utilizada como medio para la evolución.

            Los individuos que trabajan por un mundo pacífico tienen como característica mostrar una bondad sin límites. La bondad es el punto de partida para la paz. Es el reconocimiento de que dependemos de otros a lo largo de nuestras vidas y es preciso honrar esta relación. La bondad nos ayuda a encontrar que nuestra felicidad está unida a la de los demás. Es precisamente por este sentimiento de bondad, que se encuentra en todos los seres, que la vida puede continuar: podemos crear sociedades, familias, cuidar unos de los otros y tener una búsqueda sincera por un mundo en paz.

            Si indagamos un poco nos daremos cuenta que la mayoría de las interacciones humanas contienen esta dinámica: cuidamos del ser querido porque sentimos un impulso compasivo hacia tal acción. Dar amor, por lo tanto, trae tantos beneficios como recibirlo.

Cultura de paz

            Para generar una verdadera paz transdiciplinaria, es necesario contar con una cultura de paz. Utilizamos el término cultura pues pretendemos generar un entendimiento profundo sobre la paz que se incorpore en todos los aspectos de la sociedad y sea transmitido generacionalmente. De esta manera se evitará que brote cualquier semilla de agresividad o violencia. Una cultura con un concepto amplio de paz en su base creará un circulo virtuoso de cuidado y compasión.

            Es por ello que es necesario generar valores, significados, incluso corrientes artísticas que tengan a la paz como centro. Generar una cultura de cercanía y contacto humano. Esto es muy importante para desarrollar amor, compasión y lograr generar sociedades cohesionadas.

Tener sociedades que integren la paz significa incorporar el aprendizaje del amor desde una base espiritual. Dotar a los individuos de herramientas para expresar su empatía, pues aquel amor que no se expresa se convierte en odio. Las expresiones de amor y comprensión serán la puerta de entrada de una cultura de paz en nuestra sociedad contemporánea.

La compasión es un músculo que se ejercita cada vez que lo utilizamos. Diversos ejercicios de compasión pueden permitirnos tener una capacidad compasiva cada vez más grande. Podemos empezar con una compasión pequeña, dirigida hacia aquellas personas que son más cercanas a nosotros. Después podemos expandir este sentimiento de afecto hacia compañeros de trabajo o desconocidos de diferentes regiones y culturas. La práctica más difícil en este proceso de compasión universal es dirigir nuestra compasión hacia aquellas personas que nos han herido o con las que existe conflicto. Es también la práctica más fructífera para formar una conciencia de paz, ya que disminuye nuestro ego y nos da la posibilidad de perdonar.

La meditación budista de amor compasivo es un buen ejercicio con el cual podemos ejercitar esto. El proceso de abrazar al mundo comenzando con uno mismo y expandiéndose a todos los seres se hace en una modalidad formal de meditación, visualizando nuestra compasión y aquellos a los que queremos envolver en ella.

También es muy importante tener una mente compasiva en cada acción que realicemos en la vida. Incluso, nuestro papel como consumidores debe tener un carácter compasivo. Evitar consumir productos que provengan de actos violentos nos permitirá ejercer la compasión y ayudar a aquellas empresas compasivas a que crezcan e inspiren a más organizaciones a adoptar la compasión como pieza clave de sus operaciones. Es también un acto de desapego donde ponemos en paréntesis nuestro ego en búsqueda de un bien mayor para todos los seres.

La compasión también se aplica a nosotros mismos, por lo que este ejercicio de consumo consciente incluye dejar de consumir aquello que nos haga daño. Esto va más allá de las meras sustancias químicas que afecten el cuerpo o la mente, e incluye también música, libros o información que provenga de estados negativos y pueda contaminar nuestra consciencia. Si pensamos en la idea del pecado podemos darnos cuenta que este concepto se refiere a faltar a algún reglamento. Todos los reglamentos están diseñados para evitar que nos hagamos daño a nosotros mismos: pensemos en los reglamentos de tránsito o de construcción de viviendas. Es por ello que el verdadero pecado no es faltar a algún código desarrollado sin tomarnos en cuenta. El verdadero pecado es dañarnos a nosotros mismos en cualquiera de nuestras dimensiones (mental, corporal, espiritual). Si nuestra compasión no nos incluye a nosotros mismos, entonces está incompleta.

La práctica de la cultura de paz considera que todos pertenecemos a la misma familia humana. Existe otra práctica budista muy bella para darnos cuenta de esto: ver a todos los seres como nuestros padres o madres en alguna vida pasada. Relacionarnos con los demás como si, en algún momento, nos hayan cuidado como nuestra propia madre. Esta es una práctica muy bella que nutre el interés genuino por los demás y rompe con las barreras culturales y raciales.

El carácter transdiciplinario de la cultura de paz  hace que también exista en ella un entendimiento de la economía y de la política. En especial, es importante cambiar nuestro entendimiento del desarrollo, pasando de una lógica individualista a una de comunidad. Las ciencias políticas y económicas convencionales tiene como objetivo primordial el crecimiento desmedido de la población y de la economía. Sin embargo, es necesario revisar ese objetivo y valorar si en sí mismo todo lo que crece es esencialmente bueno. El cáncer también es algo que crece a perpetuidad y de manera desmedida. Es preciso, entonces, contar con objetivos más sanos como sociedad.

La simplicidad es un principio sumamente importante para la conformación de una verdadera cultura de paz. La simplicidad voluntaria acaba con la conciencia depredadora y genera gratitud, al tiempo que nos brinda la capacidad de apreciar las pequeñas cosas de la vida. Es un ejercicio que hace que cambiemos nuestras necesidades de un enfoque puramente material a uno más interno y espiritual. Nos lleva, incluso, a apreciar el bienestar que generan las relaciones interpersonales.

Tener satisfechas nuestras necesidades profundas de cariño, afecto y sentido para vivir hace que el consumismo desaparezca. En una cultura de paz se valoran más las relaciones, las experiencias, el aprendizaje y la paz interior que la acumulación desmedida de bienes materiales. En esta perspectiva, se ve el crecimiento como un fenómeno interior: un crecimiento de significado y plenitud.

La idea de generar una comunidad compasiva marca el rumbo de nuestras acciones. Tener un entendimiento claro y profundo de lo que queremos lograr con una cultura de paz es muy importante para poder intervenir en distintas comunidades y espacios. Desde esta consciencia podremos ver qué es lo que hace falta y como podremos colaborar para el desarrollo de una cultura de paz.

El ámbito clave en este cambio de cultura es la educación. La violencia es evitable si tenemos un sistema educativo consciente de la paz y del bienestar interior, que utilice el diálogo como herramienta de creación de significado y que tenga como objetivo formar una consciencia que cuide del mundo y que busque la paz interior. Una educación que busque instaurar una manera de ser, que avive la llama de la compasión en los estudiantes. De esta manera podremos poner la educación al  servicio de la paz, sensibilizando a los individuos a través de una gran variedad de herramientas para trabajar por la paz. Esta educación deberá trabajar por entender la realidad social y los valores que la conforman para después actuar sobre ella. Será una educación enfocada a la acción con un corazón espiritual.

Es importante, también, tener verdadera democracia en las escuelas y en los salones de clase. Una de las principales razones por las que tenemos tantos problemas para que los individuos participen activamente en la comunidad es que nunca se les ha enseñado cómo hacerlo. Peor aún, las escuelas han sido espacios totalitarios más parecidos a regímenes fascistas que a democracias compasivas. ¿Cómo podemos entonces tener individuos que entiendan la democracia? Comenzar con el diálogo holista en las escuelas es algo urgente. Debemos generar un sentido de pertenencia donde los estudiantes se sientan comprendidos y nutridos. Este ambiente de democracia dentro de la escuela permite, también, que los estudiantes puedan convivir con personas diferentes a ellos: de diferente religión, cultura, ideologías. Pero siempre viendo la diversidad como algo que nutra la unidad espiritual entre todos los seres.

Esta unidad también incluye la naturaleza. No podemos tener una cultura de paz y seguir degradando el medio ambiente. Nuestra compasión debe incluir a todos los seres: plantas, animales, ecosistemas. Si aprendemos a ser bondadosos con la naturaleza reforzaremos nuestra habilidad de encontrar paz interior y sentido de interconexión.

 

La importancia de la espiritualidad en la conformación de una cultura de paz

            Cuando hablamos de espiritualidad, hablamos de aquello que nos permite tener un sentido de interconexión con nosotros mismos, con los demás y con la vida. Le da sentido a nuestra existencia y hace que trascendamos el egoísmo vanidoso. Debido a que la meta espiritual es el fin de todas nuestras acciones (el ser humano siempre busca el sentido profundo de su existencia), se considera como el centro del ser humano. Lo espiritual es aquello que proporciona felicidad genuina en nuestras vidas.

            Siendo entonces la espiritualidad el centro de los seres humanos, es natural que sea también el centro de una verdadera cultura de paz. Es así que trabajamos para encontrar una genuina paz espiritual.

            La paz es entendida como un estado de consciencia, no sólo como un hecho social. Tampoco es un fin puramente político. Una paz sólida debe cimentarse en una consciencia holista. De lo contrario, la contaminación de la conciencia por parte del ego, el hedonismo y el nihilismo la destruirá, buscando cualquier oportunidad para hacerlo. La paz como estado de consciencia se refiere a que la paz se vuelva una parte integral de nuestro ser. Que emane de nosotros como un manantial perenne.

            De esta manera tendremos una vida más interesante y con más integridad. Podremos plasmar este estado de consciencia en nuestras relaciones, en nuestro trabajo e, incluso, en nuestras expresiones artísticas.

            En un ambiente donde se ha encontrado la interconexión espiritual de los seres no puede surgir el conflicto. Si analizamos aquellos actos que son dañinos para los seres humanos, como el robo o el asesinato, nos daremos cuenta que están fundamentados en una consciencia que ha ignorado la interconexión. Un asesino, al verse así mismo como un ente separado y diferente a los demás, no ve problema alguno en asesinar, ya que n su mente esta acción no lo afecta. O por lo menos no afecta al ego creado por su mente y con el que se ha identificado.

            Lo mismo sucede con la degradación ambiental. Al sentirnos diferentes (y, peor aún, superiores) a los animales, las plantas y otras formas de vida no-humanas, la humanidad ha decidido depredar la naturaleza hasta llegar a la alarmante situación de hoy en día.

            La espiritualidad incluye explorar lo individual y después lo colectivo. Muchas personas piensan que la espiritualidad consiste en aislarse del mundo. Vivir retirados en el bosque o en algún monasterio, indiferente de lo que pasa en el “mundo real”. Sin embargo esto no es cierto, ya que la misma naturaleza de la práctica espiritual es encontrar la forma de acabar con el sufrimiento. A partir de esta búsqueda se genera sabiduría, amor y compasión. Lo encontrado, entonces, se comparte con los demás seres esperando que encuentren su liberación. Este amor compasivo ha hecho que los grandes sabios formen comunidades y den enseñanzas pertinentes para la vida diaria, buscando la conformación de comunidades cada vez más compasivas.

            Es así que una cultura de paz basada en el espíritu mezclará política, heroísmo y desarrollo interior. Luchar contra los intereses perversos de los individuos es admirable. Peor es un acto verdaderamente heroico cuando alguien logra vencer al enemigo interno del odio, la vanidad y la codicia Más aún cuando se acaba tanto con la violencia interna como con la externa.

            Una consciencia de paz se verá interesada en escuchar qué es lo que necesitan los demás. En crear significados y resolver conflictos. En entender que las necesidades humanas no son sólo materiales, sino principalmente espirituales. Desde esta consciencia podremos ver el papel que juega la multiplicidad como un factor que embellece nuestras relaciones. En el plano espiritual todos estamos unidos por el mismo amor, por la misma consciencia.

            Para poder ser conscientes de esto hay que hacer de la paz una práctica espiritual. Esto hará que todas nuestras actividades se conviertan en un servicio desinteresado que busque el bienestar de los demás. Y más aún, nos llevará a entender la interconectividad, poder ver más allá del mundo material. Entender el sustrato donde lo demás se manifiesta. Es así que se puede comprender que todo lo que existe y existirá sólo puede venir de una fuente común. Y de esta fuente venimos también nosotros. Las divisiones aparentes son sólo un juego de la mente.

            Al entender esto se puede dar lugar a una verdadera comprensión colaborativa. Se puede discernir que los demás también desean vivir en paz y armonía y que las diferencias enriquecen nuestra capacidad para lograr esto.

            En este camino de paz hay varios aprendizajes que son cruciales. Estos aprendizajes son respuestas espirituales que emanan de una conciencia pacífica. El primer paso para tener paz entre los seres es aprender a perdonar. Esto extingue el veneno de ofensas pasadas y da el especio necesario para que la paz se manifieste. Perdonar es reconocer la naturaleza espiritual de los demás. Es vivir en el momento presente en vez de reavivar problemas pasados. Es parar de alimentar las emociones negativas y hacer las pases con nuestra historia.

            A su vez, aprender a ser honestos nos brinda de tranquilidad al actuar de una manera coherente con los principios morales universales. También nos permite conocernos a nosotros mismos, establecer un diálogo sincero y poder trabajar hábilmente en nuestra propia evolución de la conciencia.

            En este trabajo es importante no dejarnos llevar por las fantasías de nuestra propia mente, ni por los tantos distractores externos que existen hoy en día. Estar atentos es beneficioso tanto para identificar las necesidades de los demás y mejorar el diálogo como para identificar cómo nos encontramos y en qué estado se encuentra nuestra mente. La atención plena es una herramienta que nos lleva a ese estado. Nos ayuda a estar aquí, sin juzgar ni añadir nada a la experiencia presente. Y es también una poderosa herramienta para solucionar los problemas de desatención.

            Así, podremos tener una consciencia que nos haga naturalmente cariñosos y cálidos. Todos buscamos ser queridos. Una persona que emane paz interior podrá transmitir ese estado de consciencia a los demás. Esta transmisión es más importante que la puramente racional, porque se da de corazón a corazón.

            La práctica espiritual nos abre a la intimidad, a reconocernos más allá de nuestras apariencias materiales. A valorar nuestros deseos profundos de autorrealización. Nos da un sentido de que somos parte de algo más grande. La cultura de paz tiene un sentido espiritual porque nos reconecta con nuestro lugar en el mundo. Es el espacio donde nuestra misión en la vida se puede manifestar.

            Tener un deseo autentico por el bienestar de todos los seres nos llena de compasión. Nos hace sentir la humildad que proviene de servir a los demás y nos da paciencia para entenderlos. Más importante aún, nos da un sentido de gratitud con el que podemos ver todas las experiencias de la vida como un regalo. Como oportunidades que tienen intrínsecas valiosas enseñanzas para el desarrollo de la consciencia.

            Es necesario entender las características de aquellos que van a liderar el cambio hacia sociedades con cultura de paz. Las personas conscientes piensan que son una minoría cuando en realidad son una mayoría. Esto nos otorga una visión optimista del futuro.

            Los agentes de cambio, entonces, viven la paz en ellos mismos para después fomentarla socialmente. Es por ello que integran prácticas espirituales constantes y también tienen espacios para la introspección y la auto indagación.

  Conclusiones

            La paz deriva su valor de sí misma, no de otros motivos. Hemos nacido para el amor, la paz y la compasión. La paz es una necesidad humana básica y es nuestro deber como seres compasivos garantizar que no se violente. Debemos trabajar creativamente en soluciones que nos lleven a lograr una felicidad plena. Una felicidad que se tramita y se vuelva total al vivir en una sociedad con cultura de paz.

 

BIBLIOGRAFIA.

– Gallegos Nava Ramón (2015) El espíritu de la educación. Integridad y trascendencia en educación holista. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2015) La educación del corazón. Doce principios para las escuelas holistas. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2014) Educación holista. Pedagogía del amor universal. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2014) Una visión integral de la educación. El corazón de la educación holista. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2016) Diálogos holistas. Educación holista y filosofía perenne I. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2016) Aprender a ser. El nacimiento de una nueva conciencia espiritual. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2013) Comunidades de aprendizaje. Transformando las escuelas en comunidades que aprenden. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2013) Pedagogía del amor universal. Una visión holista del mundo. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara

Gallegos Nava Ramón (2012) Educación y espiritualidad. La educación como práctica espiritual. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

– Gallegos Nava Ramón (2012) Inteligencia espiritual. Más allá de las inteligencias múltiples y emocional. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

Fundación Internacional para la Educación Holista
Posgrados en Educación Holista e Inteligencia Espiritual
www.ramongallegos.com

Deja tu comentario debajo