El Círculo Mágico

En el versículo 14 Cap 3 del Bhagavad gita: “De la comida salen los seres, de la lluvia se produce el alimento; del sacrificio surge la lluvia, y éste nace de la acción.” El alimento da la vida a los seres, así lo reconocen las tribus y pueblos desde la antigüedad y ofrecen parte de ese alimento en sacrificio a los dioses y los dioses otorgan la lluvia como bendición de ese sacrificio misericordiosamente al hombre.

En el versículo 14 Cap 3 del Bhagavad gita: “De la comida salen los seres, de la lluvia se produce el alimento; del sacrificio surge la lluvia, y éste nace de la acción.”   El alimento da la vida a los seres, así lo reconocen las tribus y pueblos desde la antigüedad y ofrecen parte de ese alimento en sacrificio a los dioses y los dioses otorgan la lluvia como bendición de ese sacrificio misericordiosamente al hombre. El ofrecimiento del sacrificio es una obra o acción sagrada y agradecida. El creador estableció este círculo divino: el alimento sostiene al hombre mediante la providencia; el hombre agradece en sacrificio en acción sagrada y de nuevo por la misericordia de la lluvia obtiene otra vez el alimento. Así lo estableció El Señor desde un principio, dice él Gita: “Habiendo el Creador, al principio de la creación, creado a la humanidad junto con el sacrificio, dijo: Por éste os propagaréis, que éste sea la vaca lechera de vuestros deseos (la vaca que otorga el alimento). Con este nutriréis a los dioses, y puedan esos dioses nutrirlos a ustedes, así, nutriéndose uno al otro, obtendréis el más elevado bien.”

No agradecer es un comportamiento innoble, como un ladrón: “Los dioses nutridos por el sacrificio, os darán los objetos deseados. Por lo que quien disfruta de los objetos otorgados por los dioses sin ofrenda (en retribución) a ellos, es en verdad un ladrón. El recto que come de los remanentes de los sacrificios está libre de todo pecado; pero esos pecadores que cocinan su alimento (sólo) para su propio beneficio, en verdad comen pecado.”

Dicho en otras palabras, se encadenan a las acciones que ejecutan con los bienes de la que otorga la naturaleza; el sacrificio es la verdadera acción de gracias. “En este mundo somos esclavos de la acción, a menos que ésta se convierta en adoración. Realiza tus acciones con pureza, libres de la esclavitud al deseo.”

En medio del círculo está el sacrificio en donde podemos sacrificar el fruto de la acción como acto de adoración, de mejor manera que renunciar a la acción, es decir, la inacción: “El desapego a la acción no es alcanzable mediante la pasiva inactividad. Ni la suprema perfección es alcanzable por la mera renuncia.  Pues el hombre no puede estar inactivo ni por un momento. Todo es impulsado a la acción irremediablemente por las tres fuerzas de la naturaleza: las tres formas.  Aquél que se abstiene de la acción, mas no aparta su mente de los placeres de los sentidos, vive en la ilusión y es un falso seguidor del Camino”…“En este mundo somos esclavos de la acción, a menos que ésta se convierta en adoración. Realiza tus acciones con pureza, libres de la esclavitud al deseo.”

Esta es prácticamente la introducción al inicio del Karma Yoga, pero me interesa situar esta enseñanza en el contexto del cristianismo y el centro del verdadero bienestar humano, más o menos siguiendo la línea de El Gita del Reino de los Cielos.

Mediante su misericordia el Padre Celestial nos otorga todos  los bienes y la abundancia plena, tanto espiritual como material, el hombre recibe estos bienes que son otorgados por el Padre Celestial para su desarrollo y perfeccionamiento, la voluntad del Padre es buena y siempre busca el bien y la perfección como la meta de todo,  y así,  todo es nacido de su amor infinito. Todas las leyes cósmicas, aun por  impersonales que sean, nacen de su amor y buscan el bien y la evolución perfecta del universo entero. Su Voluntad personal se expresa como misericordia sin fin porque ama infinitamente a todas las personalidades y seres del universo que son sus hijos, en ocasiones la Ley de la Misericordia controla una ley impersonal de la naturaleza porque la perfección de los hechos así lo impone. Dicho de otro modo, una ley de un orden controla a otra de diferente orden, por ejemplo, velocidad y sustentación permiten que objetos más pesados que el aire puedan volar.

En el cristianismo se enseña hacer la voluntad del Padre que es entregar todas nuestras acciones y trabajos a Él, en amorosa adoración allí en lo secreto.  Nuestra principal decisión, como acto de voluntad, es la renuncia a nuestra voluble y condicionada voluntad por la Voluntad del Padre que siempre será perfecta y buena (libre de error). Así, renunciando a nuestra voluntad por la Voluntad del Padre renunciamos a nuestros deseos volátiles y egoístas,  y consecuentemente renunciamos  al fruto de la acción, nos entregamos a la Voluntad del Padre que es perfecta y buena, de tal manera, que a pesar de las apariencias siempre estará garantizado el éxito. Se cumple el Círculo Mágico.

Disfrutamos las consecuencias de nuestros actos que siempre deberán buscar el supremo bien, que es hacer Su Voluntad. El aprovechamiento del remanente de nuestros actos cuando han sido entregados y ofrecidos a Él.

Así el cristiano en el centro del círculo mágico ofrece al Padre Celestial su propia voluntad y consecuentemente todas sus acciones, resumiéndose en hacer solo la Voluntad del Padre Eterno, más allá de cualquier interés vano. 

 ¿Qué es hacer la Voluntad del Padre? ...¡hacer el bien!, cada vez  más impecablemente en la ruta de la perfección asignada, siguiendo el divino mandato de “…sed perfecto como mi Padre Celestial es perfecto”,  ¡Que difícil! Pero la perfección solo cabe en hacer su voluntad que es perfecta, hacer el bien es el verdadero fruto de los nacidos en el espíritu y nacemos en el espíritu por la fe, de haber creído en el Padre, y consecuentemente, puesto que es Padre, en su Hijo que ha sido enviado. De tal manera que le hemos entregado nuestra voluntad como acto de fe y amor.

Así podemos entender mejor aquél pasaje del Bhagavad-gita : “Aquel que no sigue aquí la rueda puesta a girar en esta forma, que lleva una vida pecaminosa regocijándose en los sentidos, vive en vano, fiel Arjuna.” … “Pero el hombre que se complace sólo en el Ser, que está satisfecho con el Ser, y que su contento está sólo en el Ser, en verdad nada tiene que hacer. Para él no hay interés alguno en qué está hecho y qué no lo está, ni depende de ningún ser para ningún efecto. Por lo tanto, sin apegos, efectúa siempre la acción que debe ser hecha; porque el hombre alcanza al Supremo al ejecutar las acciones sin apego alguno.”  La acción que debe ser hecha es el bien de acuerdo a la entrega suprema, hacer la Voluntad del Padre Celestial.

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El Bhagavad-gita

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