APUNTES PARA LA TOLERANCIA

Podríamos definir la tolerancia como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. Es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona...

APUNTES PARA LA TOLERANCIA

"La tolerancia es la virtud de la democracia, muchas veces poco entendida, ciertamente  el respeto a los demás, la igualdad de todas las creencias y opiniones, la convicción de que nadie tiene la verdad ni la razón absolutas, son el fundamento de esa apertura y generosidad que supone el ser tolerante, un ejercicio personal profundo y de clara intencionalidad social.  Sabemos que sin  la virtud de la tolerancia, la democracia es un engaño, pues la intolerancia conduce directamente al totalitarismo y expresiones de violencia."

Siendo muy positivistas podríamos decir que esta se presenta  como virtud moral, porque con la tolerancia se aceptan las diferencias culturales y de opinión, las creencias y las formas de vida distintas a las propias, porque en cuestiones morales, políticas y culturales, no se puede establecer una verdad única y definitiva, cuando ello se produce tenemos claros ejemplos de conflicto y peor aún de escenarios de guerra y violencia extrema. Así, la tolerancia es la aceptación consciente y positiva de las diferencias culturales, políticas o morales (de grupos estables organizados o de personas individuales) porque representan otras formas de pensamiento o de acción, sin que esto suponga una renuncia a las propias convicciones ni ausencia de compromiso personal. 

 
Podemos también acercarnos a ella como virtud política, porque hoy por hoy las sociedades democráticas mantienen en gran medida sus sistemas de convivencia gracias a la consciente aceptación del pluralismo cultural de su propia realidad social, y ello es gracias al ejercicio de esta simple palabra, tolerancia.

Nuestros pueblos tienen un pasado reciente en ese orden, dictaduras y climas de intolerancia y memorias históricas cargadas muchas veces de sombras, El ejercicio de la tolerancia  bien sería un agente facilitador de nuestra vida, tanto personal como social,  el entendimiento de todos los hombres aceptando puntos de vista diferentes, respetando las opciones aun estando en desacuerdo, pues todos los seres humanos,  cada persona es un cuerpo social,  no somos  autónomos ni seres  aislados; es decir, tenemos la necesidad del “otro”.

Entonces  tolerancia radica en un deseo loable de fomentar un entendimiento entre individuos, alejando actitudes impositivas y prepotentes, parece fácil pero la historia de la humanidad es fiel reflejo que esta declaración de intenciones es compleja, Hoy por hoy, el proceso de globalización de las economías, ha impactado fuertemente en nuestra manera de relacionarnos, de vivir y de concebir al mundo.

La reestructuración de las relaciones económicas mundiales, como apuntan diferentes analistas en la materia, tienen consecuencias en las actitudes y los valores personales de todos los individuos a los que afecta, desde el obrero, el comerciante, la ama de casa, el campesino y el empresario, los políticos y cada partícula de humanidad, como diría el profesor Pedro Godoy,  es decir, en todo el tejido social, aquí la tolerancia es un elemento clave del proceso de globalización.

A través de los medios de comunicación, nos enteramos de múltiples acontecimientos que suceden en el mismo día en el planeta, conocemos a través de ellos distintas formas de comportamiento, distintas maneras de pensar, sentir y expresar, que reflejan la diversidad de costumbres y tradiciones de las culturas. Principalmente, los medios audiovisuales nos acercan a conocer lo que consideramos ajeno, distante o extranjero de tal manera que lo vemos cada día más familiar, una novela Turca se transforma en suceso de sintonía en Chile, una frase x se incorpora a nuestra lenguaje cotidiano, etc., estos son elementos dinámicos del concepto de tolerancia.

  
Por otro lado, el proceso de migración promovida por diferentes causas, entre las que mayor se hace hincapié es la búsqueda de mejores niveles de vida, ha contribuido a incrementar los procesos de interculturalidad de la sociedad en su conjunto, nuestras sociedades y capitales son fiel reflejo de aquello.

En relación con los procesos identitarios que generan los diferentes flujos de migración, no debemos de dejar olvidados aquellos que tienen que ver exclusivamente con la emergencia de intereses particulares, y aquellos que entienden la interculturalidad como una utopía, pues, el hablar sobre tolerancia supone  incursionar en uno de los temas cruciales para entender la política y la cultura del Occidente contemporáneo. El desarrollo de la sociedad y de la cultura democrática, no es una moda progresista ni muchos menos.

Convengamos también en el hecho que la cultura occidental no puede pretender imponerse como cultura universal porque eso significaría avasallar a las otras culturas, formas de sociedad y civilizaciones, conllevando un alto costo para el orden mundial y para la viabilidad misma de Occidente.

Recordemos por ejemplo, que la tolerancia es la base del respeto mutuo entre las personas y las comunidades, y es esencial para construir una sociedad mundial unida en torno a valores comunes, pero respetuosa de las diferencias.

“Una guerra medra nutriéndose en la intolerancia, la paz exige lo contrario. Reemplazar la desconfianza por una mejor comprensión de la cultura y las aspiraciones de los demás, contribuirá a que aprendamos a avenirnos y abonará el camino de una paz duradera.” Koichiro Matsuura,  ex  Director General de la Unesco, 1999 y 2009

ANTONIO YELPI

SECRETARIO EJECUTIVO

CEDEPU CHILE, ONG