Trucos para cocinar con azafrán

En su web para comprar productos gourmet españoles le traemos estos trucos para cocinar con azafrán. Esta especia se ha utilizado desde la antigüedad en la cocina. Pero para aprovechar sus propiedades es necesario saber cómo utilizarlo.

Escogiendo un buen azafrán

Debido a las características del cultivo y recolección del azafrán, esta especie es la más cara del mundo. Proviene de la flor crocus sativus, de la cual se recolectan los estigmas a mano. Los de mayor calidad provienen de la India, Irán, Afganistán y España.

Italia y Nueva Zelanda también cultivan la flor. Y en Argentina se ha comenzado a producir azafrán orgánico de muy buena calidad.

Las presentaciones en las que lo encontrará son en rama (los estigmas enteros) y en polvo. Cuál escoger dependerá de cómo lo prefiera. Cada uno de ellos tiene su forma particular de agregarlo a la comida.

Las características principales que debe tener en cuenta al comprar azafrán son su color y olor. Los estilos deben ser rojo intenso y poseen un olor floral.

En vista que es un ingrediente codiciado y costoso, hay vendedores que tratan de engañar a los incautos clientes. En ocasiones lo sustituyen por cúrcuma. Así que debe estar muy atento a la hora de escoger el mejor azafrán.

Si compras las ramas, estas deben tener un rojo intenso. Son largas y gruesas en uno de los extremos. Si ves alguna ramita amarilla significa que no retiraron los estilos. Es común que las dejen para inflar el peso. Pero los hilos provienen de la misma flor.

En el azafrán en polvo es más complicado distinguir si dejaron los estilos o si lo mezclaron con otra especia. Pero si al comprarlo notas que el color es más bien anaranjado o amarillento, mejor ve a otro vendedor.

Trucos para cocinar con azafrán

Después de aprender a escogerlo, toca saber cómo utilizar azafrán en la cocina. Es un condimento muy utilizado en las recetas con arroz, puesto que le da un color y aroma exquisito.

Para aprovecharlo al máximo hay que aprender a potenciar su sabor y su aroma. Si lo usas en polvo dilúyelo en agua caliente, caldo o un poco de vino de blanco. Las ramitas, en cambios, se tuestan en el sartén y luego se trituran. Por último también se diluyen antes de agregar a la comida.

Al tostarlo se quema muy fácil. Para evitar que esto ocurra, envuélvelo en un sobrecito de papel de aluminio y pásalo unos segundos por el fuego.

La intención de diluirlo antes de echarlo a la comida es para el color quede parejo. Si no lo haces se manchará la parte donde caiga el azafrán y el resto tendrá otro tono.

Utilízalo en poca cantidad. Este condimento puede ser tóxico si se consume en exceso. Calcula cinco ramitas por comensal. Esto equivaldría a unos 30 miligramos. El consumo diario por persona no debe llegar a un gramo. Pasarse la mano con el azafrán también producirá un aroma y sabor muy fuertes, que pueden llegar a ser desagradables.

Para que la cocción sea la más adecuada, una vez que se agregue azafrán a la preparación, mantener el fuego medio-bajo.

Por último, un truco para sus utensilios. El azafrán es un poderoso tinte natural, no utilices utensilios de madera, a menos que quieras que cambien de color.

Ingredientes como este hacen de las comidas el momento más placentero del día. El azafrán junto con el pimentón ahumado, una buena selección de trufas, vinagres, vinos y patés no pueden faltar en tu despensa.

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