Dia de la Soberanía Nacional, aniversario de la batalla de Vuelta de Obligado, por Walter Gangi

La mañana del 20 de Noviembre de 1845, la escuadra anglo-francesa compuesta por nueve barcos, que había penetrado en el territorio de la Confederación, fue recibida en Vuelta de Obligado por las baterías argentinas, que heroicamente defendieron nuestra soberanía.

DIA DE LA SOBERANIA

El 20 de noviembre será feriado[1].

Por Walter Gangi[2].

Billetes20Pesos2

Desde 1992 el billete de 20 pesos recuerda la batalla de Vuelta de Obligado

“El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.” del testamento de José de San Martín.

Introducción:

En la actualidad, muchos de aquellos que reciben con agrado la llegada de un nuevo fin de semana largo, con la incorporación del nuevo feriado, ignoran el significado de la conmemoración, como también su fuente. Algunos se preguntan ¿por qué el 20 de noviembre es el “Día de la Soberanía”? Otros, que tienen la respuesta, desconocen lo que sucedió en torno a la batalla de “Vuelta de Obligado” y quienes lo saben, no comprenden la magnitud de la gloriosa jornada.

No pretendo subestimar absolutamente a nadie con mis conclusiones y nada me haría más feliz en este momento, que saberme equivocado, precisamente por enterarme que todos conocen la gesta del 20 de noviembre de 1845, cuando la Confederación Argentina, opuso una heroica resistencia a la invasión de Francia e Inglaterra, dando un ejemplo de libertad, que recorrió el mundo entero.

Sin embargo, puedo afirmar que no es así, por haber comprobado el desconocimiento del tema, aunque seguramente sin culpa. No es difícil entender que por tratarse de un hecho que se produce durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, el mismo haya sido tímidamente mencionado por los artesanos de la historia oficial, que no solo ocultaron la gloria de aquella jornada, sino también, repudiaron a sus héroes.

El día de la soberanía y el feriado:

A través del Decreto Presidencial 1584[3] del 2 de noviembre, publicado en el Boletín Oficial del 3 de noviembre de 2010, se modifica el calendario de feriados, incorporando en carácter de tal, el día de la soberanía, instituido hace 36 años.

El mismo decreto hace referencia a la Ley 20.770, sancionada en 1974, que declaró el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional, en conmemoración de la batalla de Vuelta de Obligado, destacando en los fundamentos que “…por las condiciones en que se dio la misma, por la valentía de los argentinos que participaron y por sus consecuencias, es reconocida como modelo y ejemplo de sacrificio en pos de nuestra soberanía…”.

La declaración del feriado es un acto que no puede dejar de mencionarse, y con la misma letra de la exposición de motivos de la ley, se puede decir que sin duda alguna, se ha contribuido holgadamente a fortalecer el espíritu nacional de los argentinos, al recordar que la Patria se hizo con coraje y heroísmo.

El Día de la Soberanía Nacional fue declarado a instancias del historiador José María Rosa[4] en 1974, durante el gobierno peronista. Tuvieron que pasar 129 años para su reconocimiento en el calendario y otros 36 años para que con merecida Justicia, 165 años después de la batalla de la soberanía, la conmemoración se convierta en feriado Nacional.

La batalla de la soberanía:

La mañana del 20 de Noviembre de 1845, la escuadra anglo-francesa compuesta por nueve barcos, que había penetrado en el territorio de la Confederación, fue recibida en Vuelta de Obligado por las baterías argentinas, que heroicamente defendieron nuestra soberanía.

Los argentinos al mando de Lucio Norberto Mansilla[5], se enfrentaron a la armada más poderosa del mundo, en una jornada histórica que permitió consolidar definitivamente la soberanía nacional.

Fueron muchos los que perecieron aquel día, cuando los que juraron con gloria morir, cayeron con honor, pero fueron olvidados. Mientras aquellos otros, que se regocijaban desde la otra orilla una victoria que no llegó, habrán de morir sin honor y sin espada, pero serán injustamente los primeros en llegar al bronce[6].

Antecedentes:

La situación interna de la Confederación, inmersa en una prolongada lucha entre federales y unitarios, ofrecía ciertas ventajas a las potencias agresoras. La profunda antinomia que parecía eternizar la guerra civil, y la tan siempre bien dispuesta ayuda de los unitarios, alentaron a Francia e Inglaterra a realizar una incursión militar en el Río de la Plata.

Los franceses habían financiado con armas y dinero, la intentona unitaria para derrocar a Rosas, pero habían fracasado. Mejor suerte lograron en Montevideo expulsando a Oribe en 1842, sin embargo las amenazas de represalias, hechas por los ministros de Inglaterra y de Francia[7] para que Rosas se abstenga de intervenir en su ayuda, resultaron estériles.

A principios de 1843 Rosas, haciendo caso omiso de las recomendaciones, impulsó el sitio de Montevideo, que se encontraba defendida por las legiones extranjeras, sin que se cumplieran los vaticinios de los diplomáticos, al menos por el momento.

Rosas era gobernador de Buenos Aires y representante de la Confederación, por mandato de las demás provincias. No era la primera vez que resistía al enemigo, que aunque la mayoría de veces argentinos, actuaban apoyados por las potencias extranjeras, que sin duda serían beneficiadas si la empresa resultaba exitosa.

Lavalle había sido sostenido por los galos para llevar adelante una campaña contra Rosas que fracasó. Florencio Varela, viajo a Londres para implorarle a los ingleses la intervención inmediata del Rio de la Plata, invocando la “causa de la humanidad”[8] y ofreciendo el protectorado de la Mesopotamia – Entre Ríos y Corrientes- que proponía separar de la confederación, como otrora lo habían hecho la Banda Oriental, el Alto Perú y Paraguay.

José Rivera Indarte[9] colaboro confeccionando las llamadas “tablas de sangre”[10] para atribuirle actos de barbarie a Rosas. Por su parte, el manco Paz[11] iba a comandar en Corrientes las tropas de apoyo a la futura invasión.

Podría tener más suerte que Rivera Indarte, con sus tablas, si continúo enumerando personajes de nuestro pasado, que la historia oficial ha llenado de inmerecidos laureles y de bronce, pero lo dejare para un próximo trabajo.

Con las batallas sucede lo mismo, han incorporado en la mente de generaciones enteras, Caseros, Pavón y Curupayti como sinónimo de grandeza, ocultando que la primera fue una invasión del Brasil, asociado a Urquiza, quien traiciona en la segunda a la propia causa federal, al entregarle el poder a Mitre, que a su vez se suma a Brasil para aniquilar a instancias de los británicos, al entonces prospero pueblo paraguayo.

Como correlato se minimiza Vuelta de Obligado, Tonelero y quebracho, entre otras. No es difícil de entender –para los relatores de la historia clásica, como esos brutos de la confederación habían expulsado a los ingleses y los franceses, cuando deberían haberse sometido a tan bendito influjo colonial.

 
Los Antecedentes de la Intervención:

En enero de 1845 se lleva a cabo una reunión en Paris, a la que asisten ministros y embajadores de Francia e Inglaterra[12], donde se decidió realizar una intervención armada conjunta. El imperio del Brasil[13] envió un emisario para ofrecer apoyo a la invasión, pero finalmente no fue aceptada.

El plan consistía en establecer en Montevideo una sociedad comercial de capitales ingleses y franceses, que les permitiera tener influencia en el Rio de la Plata, imponer la libre navegación de los ríos y dividir a la confederación para disminuir el poder de Rosas.

Ese año, los invasores le exigen a la Confederación el retiro de las tropas argentinas sitiadoras de Montevideo, juntamente con las orientales de Oribe y el levantamiento del bloqueo del puerto. Pero mientras Rosas debate la imposición con los enviados de las potencias extranjeras, el 2 de agosto de 1845 en Montevideo las escuadras de Inglaterra y Francia se apoderan de los buques argentinos de Brown, que ponen al mando del mercenario Giuseppe Garibaldi[14].

La guerra había comenzado, los diplomáticos abandonaron el país y la legislatura autorizó a Rosas para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria, quien puso al mando de las tropas a Lucio Norberto Mansilla, quien de inmediato preparo la defensa.

Mas de tres meses después, la flota del enemigo ingresó por el río Paraná, pero la resistencia, los esperaba en Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro, donde habían cercado el paso de los buques con gruesas cadenas amarradas de una orilla a la otra del río.

Al divisar los buques enemigos, Mansilla hace cantar el Himno y acto seguido arenga a sus tropas diciendo “Valientes soldados federales, defensores denodados de la Independencia de la República y de la América; ahí vienen nuestros enemigos, sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra, navegando las aguas del gran Paraná, sobre cuyas costas estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la Nacional... Vedlos camaradas, allí los tenéis... Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. Pero se engañan esos miserables: aquí no lo serán ¿No es verdad camaradas? Vamos a probarlo, tremole en el río Paraná y en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes de verlo bajar de donde flamea.”

Los buques quedan atascados y se abre fuego desde las baterías costeras, pero los invasores, que superan en hombres y armamento a las fuerzas locales, responden, prolongando el combate por casi ocho horas. El más extenso y tal vez el más heroico de nuestra historia.

El enemigo finalmente logra cortar las cadenas y avanzar río arriba, pero no puede lograr el desembarco de sus hombres. Las bajas de la coalición son cuantiosas y la escuadra llega a Corrientes en pésimas condiciones, desde donde intenta el regreso. Mucho se ha hablado de la victoria enemiga, pero realmente ¿habían triunfado?

El Combate de Vuelta de Obligado había terminado, pero ahora los invasores tenían que retirarse por el mismo camino. Comienza la llamada guerra del Paraná, donde el 9 de enero de 1846 las fuerzas de la confederación atacan a las naves inglesas y francesas en el “combate de Toneleros”, provocando enormes pérdidas. Una semana después, el 16 de enero de 1846 la escuadra es sorprendida custodiando a sus naves comerciales en “el combate de San Lorenzo”[15] provocando nuevas bajas al enemigo.

Sin el apoyo de Paraguay y una Corrientes poco rentable, los invasores emprendieron el definitivo regreso hacia Montevideo.

El día 4 de junio de 1846, más de medio año después de Vuelta de Obligado, los esperaba Mansilla[16] con los refuerzos enviados por Rosas y los derrota en “el Quebracho” sellando el triunfo de la confederación. Las pérdidas materiales y humanas de la nefasta empresa son muy altas, por lo que el invasor abandona al Paraná y se refugia en Montevideo, desde donde mantiene el bloqueo del puerto de Buenos Aires.

Horacio Guaraní canta en “La Vuelta de Obligado”

Que no pasen esos maulas,

Paraná al norte,

Paraná al norte.

Angostura del Quebracho,

de aquí no pasan,

de aquí no pasan,

Pascual Echagüe los mide,

Mansilla los mata,

Mansilla los mata.

Se derrumba con ello el proyecto de independizar la Mesopotamia, tras los desencuentros entre Paz, Madariaga y Urquiza que aún no estaba preparado para la traición (ampliaré este tema en la versión extensa de “Día de la Soberanía”).

Como dice José María Rosa, el 13 de julio de 1846 Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas el “más honorable retiro posible de la intervención conjunta”, que Rosas lo haría pagar en jugoso precio de laureles[17].

Las repercusiones de la batalla de Vuelta de Obligado:

El sentimiento nacional se hizo enorme y el mundo reconoció la defensa de nuestra soberanía. Saldías reproduce en su obra “Historia de la Confederación Argentina” lo que expone la prensa de la época, destacando a “The Salem Register” y “The Advertiser” de Estados Unidos y “The Morning Chronicle”, de Londres, donde se registra una severa crítica a la intervención armada.

Dice en escritor Jorge Oscar Sulé en “Las repercusiones internacionales de la batalla de Obligado” publicada en la Revista N° 44 del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires, año 1996, pags. 54 a 56, que “otros medios periodísticos se agregaron a la protesta” y destaca que en Estados Unidos, "The Journal of Commerce", de Nueva York, en su edición del 27 de noviembre de 1845 y en una nota editorial, después de denunciar la provocación intervencionista de Defaudis y Ouseley (Francia e Inglaterra respectivamente) en el Río de la Plata, pronosticó que no triunfarían porque "...como Inglaterra lo sabe desde 1807 y 1808, la Argentina es inconquistable, mucho menos ahora que la dirige el hombre más firme y resuelto que produjo la América del sur..." .

No es necesario aclarar que los unitarios residentes en el Uruguay no apoyaron la defensa de la Confederación y desde Chile, los periódicos "El Mercurio" de Alberdi[18], y "Crónica", del sanjuanino, mostraron su anglofilia en la más amplia expresión.   

Tan repugnante situación provoca que el general Pinto, ex presidente de Chile, en carta al embajador argentino en Santiago le manifieste: "Seguimos con el más profundo interés las aventuras de la guerra contra Buenos Aires, porque esperamos que tarde o temprano se aplicarán a todos los Estados de América los mismos principios que ha invocado la intervención para crearse gobiernos esclavos que pongan al país a merced de Inglaterra y Francia. Así es que todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que defiendan la legalidad de la traición a su país y Usted sabe quiénes son sus redactores".

Asignatura pendiente:       

Entre 1974 y 1976 la avenida Monroe pasó a llamarse Juan Manuel de Rosas, pero el gobierno de facto, le devolvió el nombre al quinto presidente norteamericano, al que se le atribuye la doctrina "América para los americanos", que en realidad habría sido elaborada por John Quincy Adams. Considero que sería una buena oportunidad para devolverle el nombre a la esa calle, que ha sido alterado por un gobierno ilegitimo. Aunque en la actualidad han aparecido otros proyectos, el primero de ellos, tan merecido como audaz, pretende cambiarle el nombre al barrio porteño de Urquiza por el de Rosas. Otro es denominar Rosas a la avenida Sarmiento, que se encuentra en Palermo, precisamente en lo que fuera la estancia personal del restaurador. Pero el que parece más avanzado, y menos conflictivo sería denominar Rosas a la estación del Subte B, que termina en la estación Urquiza del ferrocarril Mitre.

Los feriados del año 2011 a partir de los decretos 1584 y 1585/2010.

Como se ha dicho, se convirtió en feriado el 20 de noviembre que había sido designado en 1974 como "Día de la Soberanía Nacional", en homenaje a la batalla de Vuelta de Obligado, uno de los hitos históricos más importantes de nuestra Nación. Se incorpora el lunes y martes de carnaval, que habían sido eliminados durante la última dictadura militar y se cambia la denominación del 12 de octubre, otrora día de la raza por “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” y el 20 de junio, Día de la Bandera, en honor a Manuel Belgrano, se convierte en feriado inamovible.

El 17 de agosto se traslada al tercer lunes de ese mes, el 12 de octubre al segundo lunes de ese mes y el 20 de noviembre al cuarto lunes de ese mes. Cuando los feriados nacionales coincidan con los días martes o jueves, se fijarán dos feriados “turísticos” por año, que deberán coincidir con esos días lunes o viernes inmediatos, que se denominan feriados puente y en caso de no coincidir con dichos días, serán fijados por el PEN.

Los feriados turísticos adelantados para los siguientes tres años serán: en 2011 el 25 de marzo y el 9 de diciembre; en 2012 el 30 de abril y el 24 de diciembre; y en 2013 el 1 de abril y el 21 de junio.

En el año 2011 habrá 17 feriados: 1° de enero: año nuevo; 7 y 8 de Marzo: lunes y martes de carnaval; 24 de marzo: Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia; 25 de marzo: turístico; 22 de marzo: Viernes Santo; 2 de abril: Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas; 1° de mayo: día del Trabajador; 25 de mayo: primer gobierno patrio; 20 de junio: día de la bandera, en homenaje a su creador Manuel Belgrano; 9 de julio: día de la independencia; 17 de agosto: día del Libertador General José de San Martín; 12 de octubre: día del Respeto a la Diversidad Cultural; 20 de noviembre: día de la soberanía nacional; 8 de diciembre: Día de la virgen inmaculada; 9 de diciembre: turístico; 25 de diciembre: Navidad.

Por Walter Gangi.

[1] Por tratarse de un feriado trasladable, en la primera oportunidad el “Día de la Soberanía” será conmemorado el lunes 22 de noviembre de 2010.

[2] El Doctor O. Walter Gangi nació en Buenos Aires, Argentina, es abogado especialista en Derecho Penal y en Derecho Político. Docente de la Facultad de Derecho de la U.B.A. en la Cátedra de Teoría del Estado y miembro de los Institutos de Derecho Penal y de Derecho Procesal Penal del C.A.S.M.

[3] El decreto presidencial, introduce importantes modificaciones, como la nueva denominación del 12 de octubre, que pasa a llamarse “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, entre otras, en lo que respecta al presente artículo destaca “… incorporamos como feriado nacional uno de los hitos históricos más importantes de nuestra Nación como es la batalla de Vuelta de Obligado… el 20 de noviembre de 1845, en la batalla de Vuelta de Obligado, algo más de un millar de argentinos con profundo amor por su patria, enfrentó a la Armada más poderosa del mundo, en una gesta histórica que permitió consolidar definitivamente nuestra soberanía nacional… en dicha época, existía un contexto político interno muy complejo y con profundas divisiones que propiciaron un intento de las entonces potencias europeas, Francia e Inglaterra, por colonizar algunas regiones de nuestro país…" (Del decreto 1564/2010).

[4] Pepe Rosa fue historiador, abogado y profesor, dedicado a exponer la verdad histórica de nuestro pasado heroico, como único sustento posible de nuestro porvenir como nación. Nació en Buenos Aires en 1906 y falleció 2 de julio de 1991.

[5] Nació en Buenos Aires en 1792, había participado en la guerra de la Independencia y la guerra del Brasil. Se caso con Agustina Ortiz de Rozas y desde la asonada de Lavalle en 1828 se unió a las fuerzas de su cuñado, donde permaneció hasta 1852.

[6] Después de caseros se estableció en Francia, donde residió muchos años. Napoleón III, a pesar de haber sido su enemigo, lo recibió con honores por la defensa de su patria, sin embargo, ya de regreso, muere durante la presidencia del sanjuanino en 1871, pero a su funeral no asistió ninguna autoridad nacional.

[7] Eran John Henry Mandeville de Inglaterra y Alexandre de Lurde, de Francia.

[8] Si bien Varela fue enviado a Londres por el llamado gobierno de la defensa de Montevideo, con instrucciones escritas, expuso el plan de la creación de la República de la Mesopotamia, para separar a Entre Ríos y Corrientes de la Confederación, como una suerte de protectorado ingles. Pero no tuvo una buena recepción, no logró impresionar a los ingleses con las tablas y tampoco con el resto de su propuesta, que en París tuvo mejor aceptación. La historia oficial ha negado que Varela haya pretendido separar la Mesopotamia, pero como dice José María Rosa, ese viejo proyecto unitario se encuentra documentado en la correspondencia de Del Carril a Varela de 1845, en el diario del propio Varela “Comercio del Plata” de 1846, y en las memorias del manco Paz, pero poco importa ese detalle, cuando lo más deplorable de su triste misión era ofrecer la tutela permanente de Inglaterra en el Plata.

[9] Al principio fue aliado de Rosas, pero involucrado en una estafa, no recibió apoyo del mismo y se marcho a Montevideo desde donde no solo trabajo con su pluma, sino también participó en un intento de asesinarlo.

[10] Rivera Indarte recibió de la Casa Lafonte un penique por muerte (Atlas de Londres 1, 3 y 45 publicado por La Presse, de París). Le reconocieron 480 muertes de las más de 22.000 que incluía la burda estadística, número que por cierto, representa aún así, un mínimo porcentaje de las muertes de Urquiza, Mitre y Sarmiento

[11] Apodo con el que se conoce al general unitario José María Paz y Haedo, debido a las heridas de bala recibidas en el combate de Venta y Media, por una partida de realistas.

[12] Estaban François Guizot, el primer ministro del rey Luis Felipe, con el embajador de Inglaterra Lord Cowley, el Encargado de Negocios francés en Buenos Aires, De Lurde, el almirante Mackau ministro de Marina y George Ouseley, designado emisario para intimar a Rosas, entre otros.

[13] El imperio del Brasil envía al vizconde de Abrantés a Londres y a Paris, para insistir con su apoyo en contra de Rosas, pero es rechazado.

[14] El piamontés que cabalga en el bronce de Plaza Italia, no solo se apodero de los buques, humillo la bandera argentina y saqueo Colonia, Martín García, Gualeguaychú, Salto, Concordia y otros puntos indefensos asesinando a los lugareños.

[15] Este suceso ocurre en las cercanías del convento donde en 1812 San Martín derrota a los realistas en la batalla de San Lorenzo.

[16] Mansilla había sido herido en el combate de Vuelta de Obligado, por lo que regresaba al combate después de recuperarse.

[17] Los tratados Arana-Southern y Arana-Lepredour reconocían la navegación del río Paraná como exclusiva de la Confederación Argentina y la del río Uruguay en común con el Estado Oriental.

 [18] Más tarde Alberdi cambia su posición manifestando “Hoy, más que nunca, el que ha nacido en el hermoso país situado entre la Cordillera de los Andes y el Río de la Plata, tiene derecho a exclamar con orgullo: soy argentino. Rosas no es un simple tirano a mis ojos. Si en su mano hay una vara sangrienta de fierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano”, pero la posición del “padrastro del aula” se mantendrá en la necedad que lo caracteriza.

Por Walter Gangi.

http://www.articulosgratis.com/walter gangi/

El DR. O. WALTER GANGI nació en Buenos Aires, Argentina. Es docente de la Facultad de Derecho de la U.B.A. en la Cátedra de Teoría del Estado del Dr. Arturo Pellet Lastra, Comisiones de la Dra. María Elena Acosta. También se desempeñó en la Cátedra de Teoría del Estado del Dr. Horacio Sanguinetti, Comisiones del Dr. Luis F.A. Bollaert, entre los años 1997 y 2007; y en la Cátedra de Derecho Constitucional Profundizado y Procesal Constitucional, del Dr. C. Collauti a cargo del Dr. Luis F.A. Bollaert entre 1996 y 2000. Es abogado, especialista en Derecho Político y en Derecho Penal, con una importante trayectoria y se ha destacado como defensor en muchas causas relevantes. Es miembro de los Institutos de Derecho Penal y de Derecho Procesal Penal del Colegio de Abogados de San Martín y es titular del Estudio Jurídico Gangi & Asociados, con oficinas en Capital Federal, San Martín y San Isidro y atención en el interior del país.

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