Los misterios de las beldades espinosas

Con más de 300 especies, Bolivia es uno de los países más ricos del mundo en cactus. En sus caprichosas formas, estas plantas suculentas guardan un potencial de desarrollo económico y un reto científico.

El Jardín Botánico La Paz está tras sus secretos. Bien formaditos, enseñan sus formas globosas, aplanadas o tubulares. Todos son niños, todos son verdes y todos tienen espinos. Son cientos y se reúnen en una carpa que es lo más parecido a una guardería de cactus. En este vivero tenemos más de 600 especímenes de la familia Cactaceae, que han llegado de toda Bolivia, explica la bióloga Noemí Quispe Arteaga, quien desde hace cinco años es responsable del cactario del Jardín Botánico La Paz.

Se estima que en Bolivia existen entre 322 a 176 especies de cactus, afirma Quispe. El Jardín Botánico La Paz, unidad dependiente del Instituto de Ecología de la UMSA, cultiva a las espinosas plantas en vivero y al aire libre con la intención de clasificarlas científicamente, estudiar sus comportamientos, experimentar nuevas formas de reproducción y determinar sus potencialidades alimenticias, químicas u ornamentales.

Tarea urgente, pues Bolivia es uno de los países más ricos en diversidad de cactáceas; pero paradójicamente esta riqueza es una de las menos estudiadas científicamente, sentencia la bióloga, especialista en las espinosas plantas. Suculentas bellezas.

 Artículo escrito por Lucía Jimenez 
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