Cómo organizar un viaje a Estambul

Una vez elegido destino, tenemos que conocer un poco la ciudad para ver en qué zona nos viene bien alojarnos. Esto también depende de lo que queramos hacer.

En Estambul puedes quedarte por la zona de la Mezquita Azul, donde hay muchos hoteles y desde donde te puedes mover tranquilamente a todos los puntos de la ciudad, además merece la pena ver la Mezquita Azul y Santa Sofía de noche, ya que tiene una iluminación muy bonita que contrasta con el cielo negro.

Una vez elegido el alojamiento, y dependiendo de los días que tengas puedes hacerte una pequeña guía para poder ver bastantes cosas en tu viaje. Haz una búsqueda para encontrar un vuelo, puede que los vuelos baratos te ofrezcan alguna escala, pero merece la pena, normalmente suele ser en alguna ciudad alemana.

Recuerda cambiar de moneda, puedes hacerlo antes de viajar o bien en el propio aeropuerto de Estambul. Desde el aeropuerto puedes desplazarte en metro.

En Estambul, como en todas las ciudades hay algunos puntos de interés que no te puedes perder, como el Palacio de Topkapi, calcula que en él estarás mediodía tranquilamente. Está construido en base a las normas de la arquitectura seglar turca con un entramado de edificios, unidos por patios y jardines con un total de 700.000m2 rodeados por una muralla bizantina.

A lo largo de la visita podrás ver diversos patios, el harem y su tesoro, que es uno de los más espectaculares del mundo, ya que ocupa cuatro salas y sus piezas provienen de todas las partes del mundo.

Además de Santa Sofía y de la Mezquita Azul, una parada obligada por la zona es La Cisterna Basílica, cuyo interior te sorprenderá tanto por su iluminación como por el sitio que es.

Para comer por esta zona tienes dos sitios, el Enjoyer, donde podrás comer comida de Anatolia, y estar atendido por un señor conocido como Antonio con el que podrás entenderte en un perfecto español, tienes que pedir “kesti kebab”, “pollo a la miel” y el crepe de plátano, y además puedes pagar en euros. Otro imprescindible es el Pallatium, donde podrás fumarte una sisha tranquilamente mientras miras las ruinas que hay en el suelo.

Hablando de comer, de camino hacia el otro lado de la ciudad y justo antes de atravesar el puente de Gálata, verás unos puestos en unos barcos en los que tienes que comer unos bocadillos de caballa muy típico de la zona.

Los dulces típicos y el baklava son algo que no puedes perderte al finalizar una comida, pero recuerda que son muy dulces, pueden resultarte hasta molestos, así que no te metas uno en la boca entero.

La torre de gálata está al otro lado del puente, las vistas están bien, justo detrás hay una cafetería que tiene unas vistas similares.

La torre de Gálata tiene unas vistas de toda la ciudad y del Bósforo, donde podrás estar unos minutos tranquilamente contemplando toda la ciudad.

Otra ruta para descansar de un duro día de turismo es darte una vuelta al atardecer por un crucero en el Bósforo, suele rondar los 10 euros y merece la pena.

El gran bazar es muy curioso, además rápidamente te hablarán unas palabras en tu idioma, sea cuál sea, pero eso sí, recuerda regatear, porque el precio que te dicen siempre es más elevado al que pagarás finalmente. Hay otro bazar, se llama Bazar de las especias, muy colorido y peculiar.

Estambul es una ciudad para recorrerla caminando y perderte por sus calles, su cultura y su ambiente agradable.

 

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