El Sentido Común, el menos común de los sentidos

El Sentido Común, el menos común de los sentidos

Tengo un buen amigo al que aprecio, por que sin duda es un ejemplo de visión, trabajo, responsabilidad, y ejemplo, además de que en su trato es hospitalario, inteligente y decente.

Tiene dos trabajos, durante la semana atiende uno de ellos, y los fines de semana los dedica en atender con gran atino un Restaurante en el Pueblo Mágico de Bernal, en el Estado de Querétaro.

Además de sus labores profesionales, es padre de dos niños pequeños, a quienes atiende constantemente con una gran calidad de padre, ya que su esposa los abandonó.

El poblado de Bernal, pertenece al Municipio de Ezequiel Montes, Querétaro. Es un pueblo que tiene un gran atractivo turístico, ya que se encuentra al pie de la “Peña de Bernal”, uno de los más grandes monolitos del mundo, además de que tiene como característica, sus calles antiguas y la gran variedad de artesanía que se elabora localmente.

Mi amigo, tiene su restaurante en el centro del poblado, y puedo decir que es uno de los mejores del lugar por la comida y el servicio personalizado que ofrece, además de que es un sitio muy agradable para comer ó cenar.

Bernal vive al cien por ciento del Turismo en fines de semana, ya que si uno lo visita de lunes a jueves, normalmente parece un “Pueblo Fantasma”, ya que la zona no ofrece condiciones para el desarrollo de otra actividad económica diferente al turismo.

El Municipio de Ezequiel Montes no le ha otorgado la Licencia para vender alcohol en sus alimentos, a pesar de que reúne todas las condiciones para poder acceder a este permiso. Vende alimentos, es un establecimiento con todos los servicios, en una zona turística, etc.; sin embargo durante veinte años de operación, mensualmente paga una cuota en la Presidencia por permitirle vender bebidas alcohólicas.

Por otro lado, existen en el pueblo, otros establecimientos que venden alcohol sin vender alimentos, sin estar en un local establecido y sin ninguna otra garantía.

El día de ayer, personal de la Secretaría de Gobierno del Estado, visitó el negocio de  mi amigo para imponerle una cuantiosa multa, “sustentada” por dos motivos:

El primero: Por vender bebidas con alcohol en las mesas que tiene en la plaza, a fuera de su Restaurante, las cuales gozan de la autorización del Municipio.

La Segunda, porque en el fondo del restaurante,  existe acceso a una casa particular, ya que el establecimiento se encuentra en una de las habitaciones de una casa antigua y comparte el patio con la casa de sus padres.

El caso, es que ahora mi amigo, tiene un plazo de quince días para liquidar una multa equivalente a cinco mil dólares, impuesta arbitrariamente por el estado, la cual obligará a mi amigo en cerrar su negocio, ya que no puede liquidar en este corto plazo la cantidad exigida, menos aún cuando sus ventas se generan únicamente en los fines de semana.

Lo que me resulta totalmente absurdo y por demás lamentable, es que en el Estado hay una Secretaría de Turismo, “esforzándose” por atraer turismo nacional e internacional, una Secretaría del trabajo “esforzándose” por generar empleos, y en la misma entidad, pero bajo la potestad de otra Secretaría, se genera una sanción que orilla al inminente cierre de un negocio con arraigo, que ofrece empleo a nueve personas.

Lo anterior no quiere decir que un servidor comulgue con actividades que se desarrollan al margen de las leyes, sin embargo mi amigo ha intentado tramitar su “Licencia de Alcoholes” ante las autoridades locales, quienes son incapaces de emitirlas. Por otro lado, imponen la sanción únicamente al establecimiento de mi amigo, cuando los negocios vecinos carecen del documento exigido por las mismas razones: la ¡Autoridad local no emite licencias!.

Efectivamente la autoridad tiene que vigilar que los negocios operen dentro del marco de la ley, sin embargo imponen una sanción con un plazo imposible de cumplir, con montos irracionales, con una actitud eminentemente discriminatoria y sin alternativas para generar viabilidad en el desarrollo económico local.

Si existe la ausencia en el cumplimiento de una norma, el deber de la autoridad efectivamente sería sancionar, sin embargo sin ánimo de eliminar la unidad de negocio generadora de empleos.

Sancionan pero no ofrecen una alternativa de regularización, porque el escrito que recibió mi amigo, en ningún lado ostenta una opción para regularizar la falta.

Yo me pregunto, un tusita alemán que llega a Bernal a comer en el restaurante de mi amigo, que ordena un buen corte de carne, el cual quiere acompañarlo con una buena botella de vino tinto ó una cerveza fría, ahora simplemente tendrá como opción comer una torta de maíz en la esquina del portal, con una Coca Cola tibia, porque el único lugar que ofrecía la primer alternativa tuvo que cerrar debido a que por un lado la autoridad local es incapaz de otorgar una licencia del alcohol y la autoridad del estado, impuso arbitrariamente una cuantiosa multa que detonó en la aniquilación del negocio.

No cabe duda, que el Sentido Común, es le menos común de los sentidos.

Publico este artículo, el cual sinceramente escribí con el objetivo de ventilar la carencia de neuronas de mis autoridades y la pena que me embarga ver cómo se viene abajo el esfuerzo de un tipo que es un ejemplo para muchas personas.

Por: Juan Mitxelena

 

 

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