Negligencia médica originó la pérdida de una parte de la extremidad de una mujer

Esta semana, en el estado de Chihuahua clausuraron simbólicamente  una clínica por una negligencia médica cometida en contra de una mujer quien a finales de octubre había llegado al establecimiento para operarse de la vesícula, pero terminaron amputándole su brazo izquierdo, así lo aseguran sus hijos, quienes se mostraron muy indignados afuera de las instalaciones de la clínica que atendió a su madre tres meses atrás.
En un principio los familiares de la mujer no sabían cómo actuar ante una negligencia médica, sin embargo, hace poco han comenzado a ser asesorados por un abogado especialista que les ha indicado cómo dar inicio a una acción en contra de la clínica por daños y perjuicios.
El abogado de seguros les recomendó dar inicio con la presentación de una denuncia penal por mala praxis ante el juzgado correspondiente, para que comenzara a dar lugar las compensaciones económicas que solventasen los gastos de recuperación física y psicológica por los errores cometidos a la paciente. Asimismo para que se tuviera la constancia de que el proveedor de servicios ha sido irregular con sus servicios, por lo que tendrían que ser juzgados y puestos a disposición de las autoridades sanitarias.
La clausura simbólica del hospital fue llevada acabo por uno de los hijos de la afectada, quien explica que la mala aplicación de un medicamento en el brazo, fue el acto que los llevó a amputarle el brazo a su madre.
A pesar de que el error fue de una de las enfermeras de la clínica, quien debe hacerse responsable por la negligencia es el órgano en sí, debido a que son ellos quienes contratan a todos sus profesionistas, quienes se encargan del diagnóstico o cuidado de los pacientes, por lo que en ambos procesos, podrían cometer errores, pero algunos podrían ser de mayor gravedad o de mayor riesgo para la salud física o mental.
En el caso particular de la mujer citada, la mala práctica médica fue ocasionada por haber administrado incorrectamente un medicamento que requería de cierta rigurosidad en su suministro, por lo que no cualquiera habría tenido que ser autorizado para manipular el fármaco, ni mucho menos administrarlo. Es por eso que en este caso la enfermera y la clínica deben hacerse responsables por su imprudencia y atenerse hasta las últimas consecuencias.
Afuera de las instalaciones del hospital se leía “Sólo pedimos justicia.” Y “Clausurado por negligencia.”. Los demandantes sólo buscaron que su caso fuera visible para que las personas y especialmente sus pacientes tomaran medidas preventivas ante el servicio que presta o les ha prestado la clínica aludida a este caso particular.

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