Aroma Marketing, un mundo de sensaciones bajo tu nariz

Cuando buscamos incursionar en el mundo del aroma marketing, hay muchos aspectos a tomar en cuenta para elegir el olor de tu marca. A continuación te hablaremos sobre los aspectos más importantes:

Los aromas tienen el poder de crearnos sensaciones, de hecho el 75% de nuestras emociones son influenciadas por el olfato.

Los seres humanos respiramos 20 mil veces al día, lo que se traduce en 20 mil oportunidades para impactar al consumidor mediante los aromas.

Al elegir el odotipo para nuestro negocio, conocer a nuestro público meta es indispensable, ya que las mujeres prefieren los aromas frescos, florales, frutales, olores a hierba y dulces; los hombres, por su parte prefieren los olores cítricos, amaderados, tabaco y esencias del Medio Oriente.

El 70% de la publicidad que encontramos día a día es visual, pero la memoria visual solo retiene el 5% de lo que ve; la memoria olfativa puede retener hasta 10 mil aromas y los humanos recordamos el 35% de lo que olemos, siendo el olfato el sentido con más potencial de evocación.

A pesar de sus beneficios, no todos creen en el Aroma Marketing, ya que lo consideran una estrategia nueva, demasiado cara o cuyos resultados no se pueden medir. Sin embargo, es todo lo contrario, ya que este tipo de marketing lleva varios años realizándose con éxito, ya que ha demostrado ser capaz de mejorar la experiencia de compra, incrementar hasta un 14.8% el deseo de compra, prolongar un 15% la permanencia de los clientes en los establecimientos comerciales, atraer nuevos clientes y fidelizar la marca en la memoria de los clientes.

El consumidor actual ha demostrado tener cambios en su percepción y comportamiento frente a la publicidad tradicional; los anuncios en escaparates, en vallas, incluso en medios como la televisión, el periódico o el Internet están siendo ignorados. Con las nuevas tecnologías, es posible eliminar la publicidad cuando vemos nuestras series favoritas o al escuchar música. Sin embargo, el mundo olfativo es imposible de ignorar, ya que los aromas se cuelan y nos alcanzan, estimulando nuestras sensaciones más primitivas: el apetito, el deseo, etc.

Aunque no lo sepamos, todos hemos sido testigos de los efectos del marketing aromático: cuando pasamos por una panadería o una cafetería y el aroma de los alimentos nos despierta el apetito y nos incita a entrar, cuando visitamos a las agencias de automóviles y percibimos ese olor a coche nuevo que nos hace imaginarnos conduciendo nuestro auto por la playa. Muchos de nosotros hemos llegado a relacionar aromas con marcas, como los zapatitos infantiles con olor a chicle.

Un estudio inglés afirma que los aromas más buscados son el de pan recién horneado, sábanas limpias, pasto recién cortado, flores, café, tierra mojada, vainilla, chocolate y galletas. Las marcas tienen su propio olor: odotipo, para el cual es necesario realizar estudios de mercado que permitan encontrar la fragancia adecuada, es decir, aquella que genere exactamente los resultados que la marca necesita.

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