Mi hija compra en un sex shop online

La sorpresa que me llevé al saber que mi hija compra en un sex shop online productos eróticos.

Mi hija odia que haga limpieza en su cuarto cuando no está y muchas veces me pide, o más bien me exige, que no lo haga. ¡Ja! Soy madre y madre soy: ordenar las cosas de mis hijos a mi gusto bajo el pretexto de “mientras viváis en esta casa…” es una de mis mayores especialidades, de modo que siempre he hecho limpieza en su ausencia sin sentir ningún remordimiento. La otra tarde, sin embargo, los sentí, puesto que descubrí algo que sé que no debería haber descubierto: mi hija escondía en una vieja caja de zapatos, oculto bajo un montón de trastos viejos, un… bueno… es decir… uno de esos juguetes… no, no me refiero a “juguetes” en el sentido estricto, sino… en fin, una de esas cosas que se consiguen en esas tiendas… sex shops. Eso es.

Me quedé patidifusa. Por supuesto que no soy estúpida: mi hija ya tiene edad de disfrutar de su sexualidad tanto en pareja como en solitario; pero, y acusadme de inocente, jamás imaginé que sería capaz de comprarse una de esas cosas. ¿Y dónde, me pregunto yo? Pues resulta que el nombre de la tienda en cuestión aparecía en el dorso del envoltorio, y como la curiosidad mató al gato fui enseguida a ver cómo era. Previamente lo volví a dejar todo bien guardado y oculto en su sitio, claro.

Y resulta que el sex shop en cuestión era un sex shop online. Eso me sorprendió todavía más: ¿en qué momento mi hija, desde casa, hizo uso de un sex shop online? En cualquier momento en el que ella estuviera sola en casa, supongo; o yo en Babia. Pero el peor descubrimiento de todos no fue ese, sino verme a mí repentinamente interesada en los productos de la tienda. Ay, esto del sex shop online tiene cierto encanto morboso…

¿Has vivido tú una situación como esta? En la vida lo imaginé, pero ahora tengo cierto entusiasmo con eso de los sex shop online.

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