Cuánto hay y cuanto queda

Poema dedicado a todos aquellos que somos seguidores de la cultura y la lectura, que desdeñamos los burdos ataques de analfabetismo televisivos, a los que amamos la cultura clásica, la historia y los mitos. Para todos aquellos que de verdad sienten que este no es su mundo. O su tiempo.

Es la epopeya de mi vida
la que no termina,
la que no guarda nada para mí,
en la que hallo mil historias
que desaparecen tras rememorarlas,
donde nada vale nada,
d
onde todo tiene el valor
que le pones tu mismo,
donde pagas lo caro por barato
y lo barato por caro.
Busco la guía de los precios
en la historia de mi inventario,
que me diga el valor de mi dolor
y la cuantía de mi garantía.
La duración de mi sinrazón,
la de mi desazón.
E
l precio de mi desprecio
y el recomendado por el hacendado.
El impuesto por lo estricto
y lo punible de lo inflexible.
Dígame, Oh listado de listos
y de valores convencionales,
enorme ley supuesta de sociedades infectas,
¿cuál es la cantidad con que recompensará
los valores no impuestos que crecen
en las entrañas de las migrañas?
¿Cuánto pondrá en el haber
de aquel que proteja lo suyo,
ame a su amor,
castigue la generalización de juicios
y la individualización de sus fallos?
Ya terminaron para la historia
de la inhumanidad los relatos de héroes
que realizaban grandes proezas,
con grandes crudezas,
por bellas princesas.
Nada queda para nosotros
los que pensamos con la víscera palpitante,
solo el resquicio de recordar lo que fue,
de releer lo que nos legaron antiguos hombres
llenos de ira, mal juicio, lascivia,
libertinaje, potestades, degeneración, agravios,
sentimientos antojados y placeres otorgados.
Libertad.
Solo el recuerdo de sentimientos,
razones, medios y fines recibidos
con brazos cruzados
por la seriedad de mente.
¿A qué precio pagaremos la ausencia de honor,
la dejadez en la búsqueda de griales,
la insignificante lucha contra el opresor,
la coexistencia con la ciencia,
la desaparición de la videncia
por meras evidencias,
el no alzarse en lo alto con heridas
que suturo con el futuro?
Nada veo ya aquí para nosotros,
los que deseamos atravesar al dragón del tragón,
bañarnos en la savia del sabio,
enlucir el techo de nuestra capilla
con la toma de la bastilla
y forrar de revolución
la costilla de Adán,
encontrar al unicornio del arco iris
surcando valles de flores,
hallar lo inencontrable,
doblegar lo inexpugnable,
t
erminar la historia interminable.
Eludir lo ineludible.
¿Qué haremos
los que solo queremos
que entrar en Camelot?
Buscaremos
a ciegas,
viendo solo las entregas
de los merlines de la tele
q
ue nos dicen lo que quieren,
y cuando dices lo que quieres,
te hablan con plagios
que las cosas de los palacios
van siempre por espacios.
Publicitarios.

 

Poema escrito por Jesús Remis Fernández.
www.chusilmarillion.com  y http://www.quediario.com/blogs/11945/ 
Gijón, Asturias
chusilmarillion@hotmail.com