La iglesia y su papel en las familias

Jesús hablaba en parábolas y esta palabra la podemos aplicar en nuestros días, las iglesias hoy podemos decir que son las sinagogas de la antigüedad.

Lucas 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 
18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 
18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 

Podemos y debemos aprender la palabra de Dios en la medida de nuestras capacidades y el deber de la iglesia es enseñar y recibir de las ovejas, pero actuando en justicia.

Es difícil aplicar la palabra de Dios cuando estamos en pecado, tenemos obligaciones y deberes que nos comprometen con personas que no están en orden y esto debe ser un alto para que esas personas faltas de orden no estén en las administraciones de las iglesias, aunque dependan, se beneficien o den en las iglesias.

Claramente esta palabra está mostrando el carácter del fariseo que es aquella persona insensible al dolor ajeno, porque no ha pasado por situaciones parecidas a las de las personas que asisten a una congregación.

Podemos también hacer una comparación mundana de lo que debe ser una persona en las congregaciones, en vez de compararlo a un cuerpo, que la cabeza es Jesucristo, lo podíamos comparar a un carro, barco o avión.

Si lo comparamos a un carro nos daremos cuenta que aparte de tener cambios, puede dar reversa, esto es retroceder sin tener que dar la vuelta, o sea que no pierde de vista lo que está pasando y puede volver a seguir hacia el lado que quiere ir.

Cuando lo comparamos a un barco por su gran volumen no da la reversa, pero si puede dar la vuelta y marcharse.

A un avión con solo despegar e irse se le acaba el problema.

El mismo se justifica, el fariseo no entiende lo que es Dios y su palabra, conocimiento de la deidad de Dios, él lo único que busca es justificarse el mismo, haciendo ver que sus obras son buenas en comparación con la de los demás.

El publicano como toda persona que busca la gracia de Dios, porque ha recibido de esa gracia y porque  cree que no la merece (que si la merecemos por ser sus hijos) se acerca en la forma debida, en amor a él y humildad para poder seguir recibiendo.

Porque somos justificados por él y por el perdón de pecados que el sacrificio de Jesús en la cruz nos da, pero que aunque no hayamos hecho lo que el fariseo debemos siempre pedir perdón a Dios por nuestra condición humana de inmundicias y contaminación en la cual nos desarrollamos y crecemos.

Pero ante los hombres si podemos expresar que no hemos hecho estas cosas, si en realidad no las hemos hecho.

No es lo mismo asistir a una congregación porque queremos cambiar algunas cosas en nuestra vida que por ser un adicto, o un asesino o alguna otra clase de cosa o situaciones que se hayan vivido.

Y si el asistir a esa congregación daña la vida de la persona, la familia y la honra, como ha sucedido, debemos denunciar y deben restituir.

Porque la Iglesia verdadera de nuestro Señor Jesucristo es para sanar, para bendecir y dar, por lo tanto no deben funcionar iglesias que no tengan sus papeles en orden, porque es una gran responsabilidad tener una iglesia.

Las casas de oración son otra cosa y las misiones también. Hay iglesias pequeñas que tienen todas las características para ser iglesias, pero por lo pequeña y falta de personas que asistan la labores como iglesia, son misiones y dependen de otras iglesias madres o matrices.

Muchas veces no se dan publicidad a estas cosas por orden o respeto a las comunidades, pero la justicia es para todos y no se debe exceder en publicidad por el daño que se le hace no al que ofensa, sino al ofendido y al otro pueblo de Dios.

Las iglesias deben ser de bendición, no usadas para beneficio de unos pocos y dañar el bienestar de las ciudades o lugares donde funcionen.

Debe ser el lugar donde encontrar buenas amistades que edifiquen y ayuden a las personas a tener un bienestar espiritual.

Algo extraño sucedió en España, una iglesia evangélica donde solicite ayuda porque no tenía recursos, me comenzó a entregar una pequeña compra semanal y también me dio cobijas que necesitaba, me trataron con mucho amor y todavía me acuerdo de la forma en que me trataron y me siento conforme y feliz de saber que están alla.

Esto me agrado mucho porque lo necesitaba, pero me extraño que la persona encargada de entregar era un hombre que no era homosexual por sus actitudes, pero lo hacia delante de la congregación cuando terminaba el servicio.

Me pareció algo muy bueno y lo comente con un familiar que es católico y que después prácticamente me obligo a pedir en caritas, que es católico y me trataron muy amablemente y me dieron una linda compra, pero tuve que decir la verdad y la mentira, porque no podía explicar que mi familia si tenía, pero se estaba portando mal conmigo.

Es muy doloroso saber que tengo mis hermanitos en Cristo en España y que aquellas personas que deben amarlas no lo hacen como es debido, que puedo pensar de aquellos que no los aman.

Quizás deberíamos aprender más de Dios y tomar fuerzas y denunciar a aquellas personas de nuestras familias que abusan de nosotros sin merecerlo. Porque hay que dar de gracia lo que de gracia recibimos.

http://jadeen-hacore.blogspot.com/

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