Emigrar en busca de trabajo

Hacer las maletas para marcharse a trabajar fuera de casa no suele ser una decisión fácil. Dejar a la familia y a los amigos para buscarse la vida en otra provincia no le resulta agradable a casi nadie pero, como mínimo, eso sí, se busca la rentabilidad. Al menos así se deduce de los últimos datos recopilados por la Agencia Tributaria que aseguran que los trabajadores alicantinos que optaron por trasladarse a otras zonas de España durante el año pasado ganaron de media 2.445 euros más que aquellos que se quedaron. Todo un incentivo para aceptar ofertas fuera de la demarcación.

En concreto, según el estudio Movilidad del Mercado de Trabajo en las Fuentes Tributarias, quienes tenían un empleo en Alicante en 2015 y continuaron en la provincia durante el año pasado ingresaron una media de 17.790 euros, una cifra que excluye los salarios de quienes se incorporaron por primera vez al mercado laboral y también de los que estaban en paro y encontraron una nueva ocupación, que suelen ser mucho más bajos y distorsionan la estadística.

Por su parte, los profesionales que estaban ocupados en la provincia en 2015 y se marcharon a otras zonas en 2016 ingresaron de media 20.235 euros, un 14% más o los citados 2.445 euros. También cobraron más los que llegaron de otras demarcaciones para trabajar en Alicante, que ganaron una media 18.118 euros. En definitiva, por pequeña que parezca la mejora salarial, el traslado conlleva n aumento desde el punto de vista económico, más allá de las implicaciones personales del cambio.

Es lógico que se produzca esa diferencia porque el principal motivo para que alguien con trabajo emigre a otra parte es que le hagan una oferta mejor o que, por ejemplo, encuentre un empleo más adecuado a su formación», señala la secretaria comarcal de UGT en l’Alacantí y la Marina, Yaissel Sánchez. En este sentido, Sánchez recuerda que la mayor parte de los puestos de trabajo que se crean en Alicante pertenecen a sectores como la hostelería o las excusriones por Valencia, donde no suelen requerirse perfiles universitarios y, además, los salarios son bajos, «lo que empuja a muchos licenciados a buscar oportunidades en otras partes del país, donde hay más demanda de trabajadores cualificados».

Una triste realidad que los sindicatos llevan años denunciando y que sólo en los últimos meses parece que empieza a cambiar ligeramente, con un aumento de las ofertas de trabajo dirigidas a profesionales relacionados con la informática y las nuevas tecnologías, o también con la arquitectura, gracias a la reactivación de la construcción.

Igualmente, el hecho de que los servicios centrales y las sedes de las grandes empresas se encuentren mayoritariamente en las grandes ciudades, como Madrid y Barcelona, también obliga a mudarse a aquellos profesionales que trabajan para las delegaciones de estas firmas en la provincia y que quieren desarrollar una carrera profesional y alcanzar cargos de relevancia.

Sea como fuere, lo que demuestra el estudio de la Agencia Tributaria es que, cuanto más se amplíe el radio a la hora de buscar trabajo, más posibilidades hay de encontrar empleos mejor pagados y con mejores condiciones laborales. Aunque sea por una simple cuestión estadística. También prueba que la nueva emigración que sale de la provincia está formada, en buena parte, por los profesionales mejor preparados, lo que supone una pérdida de capital humano para Alicante, que merma sus posibilidades de desarrollo futuro, como apunta la dirigente sindical.

Balance negativo

Las cifras no dejan lugar a las dudas: el balance de este intercambio de trabajadores es claramente negativo para Alicante, que sólo el año pasado dejó marchar a otras provincias a 6.039 profesionales frente a los 5.135 que vinieron a la demarcación.

Madrid es el principal destino para estos nuevos emigrantes alicantinos. En 2016 se trasladaron hasta la capital 1.350 trabajadores, más de una quinta parte de todos los que abandonaron la provincia por motivos laborales. En segundo lugar se sitúa Valencia, donde recalaron otros 1.096 trabajadores; seguida de Murcia, con 757 trasladados. Sin embargo, uno de los balances más negativos es el que presenta la provincia con Barcelona: a la capital catalana se fueron a vivir el año pasado 687 profesionales alicantinos, más del doble de los que realizaron el camino inverso. Está por ver si el cambio de domicilio fiscal del Sabadell y la incertidumbre creada por el proceso independentista catalán cambiarán esta tendencia.

En cualquier caso, más allá de la diferencia entre los que se marchan y los que se quedan, UGT denuncia que el gran problema sigue siendo el bajo nivel de los sueldos que se pagan en Alicante, que lleva a que hasta un 39% de todos los asalariados de la provincia -incluidos los que encuentran trabajo por primera vez o los que se reincorporan tras estar en el paro- no consigan ingresar ni el equivalente al salario mínimo interprofesional al año. Por eso, Sánchez destaca la importancia del reciente acuerdo sobre el SMI y confía en que los convenios empiecen a recoger subidas.