Educación sexual, un derecho constitucional

A lo largo de nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos, somos seres sexuales; en cada etapa de nuestro desarrollo tenemos distintos grados de interés y se debe abordar cada situación de distinta manera. Por esto, al hablar sobre educación sexual no podemos limitarnos a explicar cómo nacen los bebés, cómo usar un preservativo o cómo ponerse una toalla sanitaria.

Para formar mujeres y niñas saludables es necesario que conozcan su cuerpo desde pequeñas, pero además de transmitir información, debemos formar actitudes y valores sobre la identidad, las relaciones, la intimidad, la imagen corporal, ya que debe abordarse la salud en las mujeres desde una perspectiva integral. El mismo caso en los hombres, ya que la educación sexual traspasa las barreras biológicas para adentrarse a los aspectos psicológicos y socio-culturales.

En México, el pasado 9 de noviembre de 2016, la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación) decidió que el acceso a una educación sexual (concretamente, temas de información sobre salud sexual y reproductiva) y a métodos anticonceptivos será obligatorio para todos los niños, niñas y adolescentes. Esto se resolvió al declarar constitucionales 4 artículos de la Ley General sobre los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en los que se prohíbe todo acto de discriminación por género y/o preferencia sexual.

Esto se resolvió como respuesta a los artículos 10, 39, 57 y 116 de la Ley General, ya que se considera una violación a los derechos sexuales y reproductivos, así como una discriminación de género el no proporcionar una educación sexual y el negar el acceso a los métodos de anticoncepción y contracepción a los jóvenes que los necesiten.

Dos puntos de gran importancia son: que la sexualidad no se regula y que las autoridades se encuentran en la búsqueda de la prohibición de todo tipo de discriminación ante cualquier orientación e identidad sexual.

Los funcionarios de la Segunda Sala de la SCJN consideran que es de gran importancia que los organismos competentes garanticen que los menores de edad tengan acceso, en igualdad de condiciones, a los métodos anticonceptivos y a recibir información sobre su salud y derechos sexuales y reproductivos, de lo contrario se atenta contra sus derechos.

Los funcionarios además manifestaron que la educación sexual debe ajustarse a sus edades y capacidades cognitivas y que el uso de los métodos anticonceptivos sigue siendo imprescindible para prevenir las enfermedades de transmisión sexual, como el VIH, y para la prevención de los embarazos no deseados.

Es importante recalcar que las disposiciones constitucionales no reemplazan el papel de los padres de familia, pues la principal educación y valores se aprenden en casa, por lo que se recomienda hablar abiertamente de sexualidad en todas las etapas de la infancia y la adolescencia para prevenir comportamientos nocivos y preservar la salud.

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