Desarrollo sostenible: la única vía

La economía mundial depende en la actualidad de políticas de largo plazo que aseguren el bienestar social y la conservación ambiental.

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En lenguaje político se le suele llamar “tercera vía” a los sistemas políticos y económicos que buscan un desarrollo sostenible a partir de la igualdad social y el equilibrio medioambiental. “Tercera vía” porque se trata de una alternativa distinta al capitalismo y al socialismo: un sistema de mercado que se enfoca en el bienestar social y ambiental.

Lo cierto es que esta manera de crecimiento y desarrollo sostenible no es la tercera vía: es la única vía. Sobre todo si tomamos en cuenta la serie de hechos ocurridos durante la primera década del presente siglo, que han demostrado que la contaminación ambiental y la desigualdad social pueden llevar a grandes crisis que al final sufrimos todos. La economía es un conjunto de elementos que funciona de acuerdo al sistema que se aplique: economía de mercado, socialista, federalista, etc. Y cada sistema tiene sus mecanismos y arroja sus resultados.

Luego del fracaso de la economía keynessiana de los 70, la llegada del neoliberalismo y su posterior fracaso (ese que vemos actualmente reflejado en la crisis económica de EEUU y Europa) se ha podido notar cómo es que la lógica del mercado no necesariamente defiende los intereses sociales, nacionales y por ende la economía de un país.

La tendencia privatista de la economía liberal de mercado en muchos casos termina siendo perjudicial para el propio mercado, que tiene especies de bucles producidos porque, en principio, la economía liberal de mercado se sostiene en el corto plazo.

En la crisis producida en Europa, el nivel de consumo de las personas había decaído por la reducción de salarios y la falta de puestos de trabajo (incentivados por la empresa privada), lo cual obligó a las empresas a brindar créditos para que el consumo no decaiga. El resultado de esta operación es ya conocido: la burbuja crediticia, especialmente en el sector de vivienda, que trajo consigo toda una serie de hechos fastuosos como desalojos, despidos masivos, quiebras… crisis.

De igual manera, los conflictos ambientales tuvieron efectos negativos en países como Japón, que hasta ahora paga caro el accidente nuclear de hace unos años, o incluso la contaminación producida en nuestro país por las empresas mineras que en pos de reducir costos descuidan medidas necesarias de protección ambiental. La depredación de los recursos fomentada por la descontrolada cadena de producción y consumo ha creado una escasez de agua y recursos naturales, así como extinción de especies que ven depredados sus hábitats naturales.

Sin duda, aquél no es el camino. Países como Finlandia, Rusia o Brasil han demostrado que brindándole una mayor participación al Estado para establecer políticas económicas de desarrollo sostenible que velen por el bienestar social y el cuidado de los recursos naturales ha dado resultados. Brasil, por ejemplo, recuperó sus empresas energéticas y depende de su propio petróleo, además de haber desarrollado tecnologías para la producción de biodiesel y combustibles menos contaminantes.

El desarrollo sostenible se muestra como la única vía no solo por mantener la estabilidad social y ambiental, sino porque implica políticas del largo plazo que le dan al Estado la capacidad para realizar proyectos de interés nacional sin depender de la inversión privada (o no dependiendo al nivel que depende en la actualidad). Es necesario enfocar mejor el rumbo económico que tomarán los países y dejar de lado los intereses particulares para asegurar un futuro de intereses colectivos.

Emprendedora peruana interesada en temas de política, tecnología y economía.

Actualmente realizo una investigación sobre desarrollo sostenible