Kosovo de Europa Central a América Latina

Una de las grandes paradojas de la crisis en Ucrania hoy es sin duda el juego geopolítico que Rusia está desarrollando, la construcción de un relato que justifique el referendo en Crimea hablando de Kosovo, un territorio cuya independencia no reconoce

Kosovo de Europa Central a América Latina

Una de las grandes paradojas de la crisis en Ucrania hoy es sin duda el juego geopolítico que Rusia está desarrollando, la construcción de un relato que  justifique el referendo en Crimea hablando de Kosovo, un territorio cuya independencia no reconoce. Este pequeño territorio en los Balcanes Occidentales declaró su independencia de Serbia en 2008, una década después de que fuera el objetivo de una intervención militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que pretendía frenar lo que calificó de una campaña de limpieza étnica de los serbios contra la mayoritaria población albanesa de Kosovo. 

Desde la Declaración de independencia  acto acontecido el 17 de febrero de 2008 y llevado a cabo por el Parlamento unicameral de Kosovo de forma unilateral, que declaraba la escisión de este territorio de mayoría albanesa del resto de la Republica de Serbia, dando lugar a la creación de un nuevo Estado, denominado oficialmente República de Kosovo, bajo la supervisión de la OTAN  y la UE.

La independencia fue reconocida por buena parte de la comunidad internacional, pero Rusia la rechazó porque infringía la “integridad territorial” de Serbia. Pero ahora Moscú defiende la autodeterminación de Kosovo y de paso crítica a Occidente por tener un doble estándar, no apoyar el proceso en Crimea, pero sí expresaron su apoyo a   Kosovo, en referencia cierta al juego estratégico   de Europa y Estados Unidos.

 

Además recordemos la  decisión del Tribunal Internacional de Justicia bendiciendo la independencia de Kosovo y otro detalle, para algunos analistas y observadores,  Kosovo debe su existencia como país independiente a la necesidad de los EEUU de disponer de una base militar en la zona. Esta base militar es un hecho,  se llama Camp Bondsteel y es la mayor y más cara de todas las que tienen desplegadas los EEUU por todo el mundo desde la guerra de Vietnam, si bien está instalación militar es un hecho cierto, no podemos olvidar el sufrimiento del pueblo kosovar a manos de Serbia y las cuestiones culturales y económicas que motivaron una decisión a todas luces de independencia soberana.

 

Kosovo fue un proceso manejado internacionalmente y fue sancionado por la ONU a través de la resolución 1244 que requería una consulta ciudadana, expresada está en su parlamento,  apunta David Phillips, autor de «Liberando a Kosovo: Diplomacia Coercitiva e Intervención de EE.UU.

 

Por otro lado, si bien es cierto que en ambos casos se produjo una intervención militar extranjera sin autorización de la ONU, en el caso de Kosovo se hizo por razones humanitarias y no se llevó a cabo bajo un mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debido a que Rusia lo habría impedido a través de su capacidad de veto y su cercanía con Serbia,  «No se debe comparar a Crimea y Ucrania con Kosovo y Serbia. Serbia amenazaba a los kosovares, mientras que Ucrania no amenaza a nadie», expuso hace unos días  en la cadena CNN el exembajador de EE.UU. en Moscú, Michael McFaul.

El 1 de diciembre de 2009, la Corte Internacional consultó a las representaciones de 28 países, además de las de Serbia y el propio Kosovo, sus alegaciones sobre la legalidad de la declaración de independencia, aprobando la misma y dando luz verde al proceso,  es así como el 22 de julio de 2010 el tribunal comunicó su conclusión de que la declaración de independencia no violó el derecho internacional, ni tampoco la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hoy Kosovo es reconocido por más de una decena de países y recientemente a fines del 2013 se levanta la primera representación Kosovar en América Latina, la  embajada en Panamá busca ser la puerta de los intereses de Kosovo en la región.

El presidente panameño, Ricardo Martinelli, y su homóloga de Kosovo, Atifete Jahjaga, se reunieron a comienzos de mes  en Panamá para fortalecer las relaciones bilaterales y regionales, especialmente en los campos económico y comercial. El mandatario Ricardo Martinelli reafirmó la “voluntad de impulsar y fortalecer las relaciones de amistad y cooperación entre nuestros gobiernos y pueblos”,  según señaló tras la reunión en el Palacio de Las Garzas, sede del gobierno panameño.

“Esta visita fortalece firmemente las relaciones y las distintas colaboraciones entre nuestras naciones y pueblos”, replicó Jahjaga en conferencia de prensa conjunta, posteriormente la presidenta recibió las llaves de Ciudad de Panamá.

En suma,  es  importante señalar que Kosovo y Crimea tienen cada uno su propia historia y cada cual elementos complejos de análisis, pero Kosovo es una realidad del derecho internacional y como nación un lugar interesante de conocer y visitar.

Antonio Yelpi

Consultor y Secretario Ejecutivo Cedepu Chile Ong

 

 

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